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martes, 8 de noviembre de 2016

A ver si os enteráis! A las mamás no nos sobra el tiempo

" A ti que te sobra el tiempo.."

Llevo tiempo escuchando esta maldita frase, y ésta semana ya he estallado varias veces por ella. Y como de alguna manera tenía que romper el hielo después del parón post-operación quirúrgica de este verano, pues no me parece mala idea hacerlo como en los viejos tiempos: Despotricando.

No sé exactamente qué es lo que piensa una persona cuando nos dice esta frase, espero que lo haga desde la más absoluta ignorancia y no se trate de una falta de empatía, pero de verdad, si alguna vez a alguien se le ocurre decirle eso a una madre, que piense antes y haga una lista mental de todas las cosas que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (si es que lo hacemos!!).

Si una madre no trabaja, “tiene tiempo para hacer de todo”. Si una madre amamanta, tiene "demasiados tiempos muertos" para aprovechar. Si una madre trabaja desde casa, "es más sencillo organizarse". No. No confundamos los términos.

Como madre, pluriempleada, trabajadora fuera y dentro de casa, ama de ésta y además, persona, puedo asegurar que en mi día de 24 horas no me da tiempo a hacer ni la mitad de las cosas que mi cabeza planea.

“Será que no te organizas bien”

Pues mira, no.

Y si no, invito a cualquiera a que pruebe a levantarse a las 7.30am, organice la casa, conteste 20 emails, prepare el desayuno del peque, le dé de desayunar, limpie el resultado, le quite el pañal (batalla campal), le bañe, le seque bien, juegue un poco, le vista, se vista también, salga a la calle, de un paseo, vaya a hacer la compra (previa lista mental y organización de menú semanal), llegue a casa, duerma al bebé, aproveche ese rato para seguir trabajando, y si se da bien, comenzar a hacer la comida, recoger y limpiar la cocina mientras, y algún que otro desastre producido por muchos juguetes esparcidos por el suelo, terminar de hacer la comida con el peque en brazos, puede que poner una lavadora, o vaciar el lavavajillas, sacar a pasear a la perra o cualquier otro recado. Jugar un poco, dar de comer al cachorro, si se tercia, intentar comer tú, recoger todo, jugar un poco, cambiar el pañal (batalla campal), perseguirle un rato por la casa para evitar que se tire por las escaleras, o haga trastadas, o por qué no, hacer trastadas con él. Prepararle para salir, dar un paseo largo –perra incluída-, dormir al peque, generalmente al pecho, aprovechar esos momentos para hacer listas de tareas pendientes, escribir algún email, hacer llamadas, trabajar, o acordarte de esa maldita persona que te ha dicho que qué bien que tengas tiempo libre para estar todo el día con tu hijo. Preparar la merienda, aprovechar para hacer cosas, adelantar comidas (benditos tuppers!) jugar un poco, preparar la cena, organizar todo el zafarrancho de juguetes, dar de cenar, recoger y limpiar todo (trona, mesa, suelo, cara, manos, cuerpo entero de niño!) darle la teta y dormirle hasta que esté profundo. Aprovechar ese rato para cenar, a eso de las 22,30. Coger el ordenador, por fín tranquilamente, contestar los emails que han surgido, hacer las cuentas, facturas, y otros temas, revisar las RRSS si te acuerdas, trabajar en tu negocio, diseñando, editando y comiéndote la cabeza con el HTML, suspirar por la lentitud del internet, enumerar mentalmente las cosas que tenías que haber hecho y que te prometes que vas a hacer mañana, como acostarte pronto, porque hoy ya son las 2 de la mañana. Seguir un poco más, porque ahora es cuando cunde, sin interrupciones, trabajar, trabajar, trabajar… Despertarte una hora más tarde con el teclado clavado en la cara, al oir al cachorro despertarse ligeramente. Cerrar el ordenador, acostarte y soñando muy fuerte con que mañana durmáis hasta las 10 por lo menos.

Y yo pensando que soy muy floja y muy borde por decir que no tengo tiempo para ir al gimnasio, a la peluquería, para hacer recados, para hacer aquella tarea pendiente que me propuse hace 6 meses o para ir de casa en casa de visita!!

 ...

He vuelto!! ;) 

domingo, 10 de julio de 2016

El tema de la semana: Un truco con los peques

Una semana más (casi no llego!!) me sumo a la iniciativa de @PapásBlogueros para comentar, en el tema de la semana, sobre aquellos trucos que nos funcionan con los peques.

Voy a ser breve, no os voy a descubrir América ni nada del otro mundo:

La teta!

Oh! maravillosa teta, ¿Qué sería de mí sin vosotras?. La verdad, es que a veces parece agotador, pero la teta nos ha ayudado en casi todos los momentos, cuando hay hambre, cuando hay sueño, cuando hay dolor, cuando estamos ñoños, cuando tenemos fiebre.. 

De veras, no puedo imaginarme qué hubiesen sido estos casi 11 meses sin dar el pecho. Como ya he dicho alguna vez, el Cachorro nunca ha usado chupete, (No será porque los abuelos no hayan insistido en ello, pero lo único qué lograron es un récord Guinness en lanzamiento automático de chupete versión sin carrerilla!)

Y otro truco que le funciona sobretodo a Papá Grinch (Y a mí hasta los 3 meses más o menos del peque) son los ruidos blancos. Con el tiempo Papá ha perfeccionado la técnica, y tan sólo le hacen falta 5 minutos debajo de la campana de la cocina con el bebé puesto en la mochila para dormirle! Sin embargo, la teta en ese aspecto, es mucho más lenta!! 



lunes, 13 de junio de 2016

The Mamas Team! Recompensas y Challenge!

Aún quedan 32 días para finalizar la iniciativa de "Blogueras x la lactancia" en la que cada equipo de
blogueras debe tratar de alcanzar 1000€ que serán destinados a campañas de fomento de la lactancia.

La verdad es que en tan sólo la primera semana, la acogida del reto ha sido enorme, y son muchos los equipos que ya cuentan con bastante dinero recaudado: GRACIAS!!!

Pero para terminar de dar un empujoncito, en The Mamas Team, tenemos dos motivaciones nuevas!

La primera, es una serie de sorteos de varios artículos, que desinteresadamente nos han donado para la causa. Y tenemos ya muchas aportaciones, por lo que se puede decir que si donas, hay premio casi seguro!


  • La segunda, es.. The Mamas Challenge! Para hacerlo más divertido, todas las blogueras del equipo vamos a retar a 3 personas para que suban una foto suya con sus mejores galas de estar por casa, y éstos, a su vez, cuando cumplan el reto, pueden nominar a 3 más.
  • La idea es que tras compartir vuestra foto del reto, hagáis una aportación casi simbólica de 5€, y si no os atrevéis a cumplirlo.. 20€! 

La página para donar es esta - Donación The Mamas Team 

Y si queréis saber qué premios se van a sortear, aquí os dejo un recopilatorio por inlink, en el que iremos añadiendo según haya nuevas aportaciones!!

Gracias


lunes, 6 de junio de 2016

The Mamas: Blogueras x La Lactancia!


Puede que esta semana 2 de cada 3 twits sean de lactancia materna y probablemente esto vaya a seguir unas semanas más, ya que varias blogueras estamos participando en un reto precioso para colaborar con la ONG Acción contra el hambre.


Se trata de la iniciativa "Blogueras x la lactancia" mediante la cual, 15 equipos de blogueras tratamos de recaudar 1000€ para fomentar la lactancia materna en países del Sahel, donde la falta de alimentos y la desnutrición infantil es muy grave. 

Con esta campaña, se pretende promover la lactancia materna en estos países, ya que debido a la falta de agua potable, la posibilidad de esterilizar los recipientes y los escasos recursos para conseguir leche artificial, se considera la opción más segura.

The Mamas, está formado por éstas blogueras que con mucha ilusión estamos preparando muchas sorpresas y recompensas para todo aquel que quiera participar:

  • Con tres letras
  • Vidas Pixeladas
  • Mamá Full
  • Mi mamá me mima y me cocina
  • Sueños de una mamá despierta
  • Mamás cherokee
  • Así piensa una mamá
  • Labores en Red
  • Juerga Mamá
  • Happy Little Thing
  • Cucumama
  • El Planeta de A
  • Maternidad como puedas
  • Mommy Moments
  • Mamá ¡puedo hacerlo!
  • Mami ésto está chuli
  • Mama es una friki
  • Una mamá Grinch

Podemos ayudar con cualquier cantidad que queramos, desde 4€. Si queréis apoyar nuestra iniciativa podéis votar aquí. 

Y si queréis uniros a nuestro equipo, capitaneado por Con Tres Letras tan sólo tenéis que decírnoslo! 



martes, 17 de mayo de 2016

"¿Es bueno?" #MicroPost

"Ohh, qué rico! Es bueno?"
"Sí, todavía no ha matado a nadie" 
Así solemos entablar conversaciones por el barrio.. Porque, ya sé que no deja de ser casi una frase hecha, de tanto uso habitual que se le da, pero es que ahí está el problema: El uso que se le da.

A nuestra respuesta, generalmente, después de la cara de poker le sigue un:
"Me refiero a que si duerme bien y llora poco" 
Claro, porque sólo aquellos que cumplen esos requisitos pueden ser etiquetados de niños buenos. En el manual del buen bebé lo explica así, que el buen funcionamiento implica que el bebé sea un dormilón, que no llore por nada, y por supuesto, que no pida brazos! 

A mí me salió un rebelde, con su "Cuatridente" particular. Exige sus mimos, su teta, y sus siestas con papá y mamá, y llora si no lo tiene, como buen niño-malo que es.
  

lunes, 9 de mayo de 2016

#ElTemaDeLaSemana va sobre #FigurasInspiradorasEnTuVida : Mi gata

Sí, no me he confundido: El tema de la semana es "Figuras inspiradoras en tu vida" y yo, elijo a mi gata. ¿Por qué?

Pues porque, aunque obviamente hay muchas personas que me inspiran en diferentes aspectos de la vida, ya que el blog trata de maternidad, una de las primeras lecciones sobre ello me la dio ella.

Al principio, cuando nació mi cachorro, tuve problemas con la lactancia, el peque no cogía peso y el apoyo externo más allá de Papá Grinch era nulo. Todo el mundo me decía que abandonase, y que fuese al biberón.

En uno de los puntos más bajos de ánimo, me encontré a mi gata mirándonos, y me puse a pensar. Antes de que llegase a mí, Olly (mi gata) fue encontrada resguardándose de la lluvia y el frio en invierno y protegiendo a dos de sus crías. Ella apenas tenía unos 8 meses y ya era mamá. Las condiciones no eran las mejores, pero no por ello desistió y las sacó adelante.

Entonces.. si la naturaleza es sabia, yo, como una mamífera más ¡Claro que podía hacerlo! Sólo tenía que confiar en mi instinto.. Y así fué.

Puede que leyéndolo, todo esto suene un poco raro, pero si nos paramos a pensar.. La vida está llena de supermamás que nos recuerdan que podemos con todo.


sábado, 7 de mayo de 2016

Lactancia materna: Bancos de leche y conciliación en el I Congreso Suvinex

Éste miércoles 4 de Mayo, tuvo lugar en Madrid el primer congreso de Suavinex sobre lactancia materna y me parece muy importante hablar sobre todo de dos temas que se comentaron allí:

Lo primero, es la gran labor que hacen los bancos de leche, que, afortunadamente, aunque muy poco a poco, están creciendo. En España ahora mismo hay 10 bancos operativos y 2 más en proceso. Desde los cuales sólo en 2015 distribuyeron casi 4500 litros de leche materna a más de 1900 niños de 35 hospitales distintos. 

Ésta leche proviene de madres donantes, que previamente han realizado una entrevista y un examen médico para confirmar que no padecen ninguna enfermedad transmisible a través de la leche. Tras ello, las mamás se extraen la leche en su domicilio y una vez es entregada en el hospital es analizada para descartar patógenos y luego se mezcla con otras donaciones, para que la leche sea equilibrada nutricionalmente. 

Bancos de leche a fecha de 2016
Generalmente, los receptores son bebes muy prematuros o enfermos, cuyas mamás no tienen suficiente leche o por distintos motivos no pueden amamantarles.

La verdad, es que aunque no se pudo profundizar mucho por falta de tiempo, me pareció una labor preciosa, y que una vez establecida la lactancia, no es demasiado laboriosa y merece la pena por ayudar a unos bebés.

Para quien quiera más información de cómo funcionan los bancos, los requisitos para donar leche y todo el procedimiento, pueden visitar la siguiente web de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana.

La última parte del congreso, fue un debate sobre conciliación laboral y maternidad en el que participaron la periodista Carme Chaparro, Usue Madinaveitia, creadora de Mami Concilia, Laura Baena, del club de Malasmadres  y la psiquiatra y profesora en salud mental perinatal del Comité Técnico de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad, Ibone Olza.

Todas ellas contaron su propia experiencia personal sobre la maternidad y la conciliación con sus trabajos y se dieron muchos datos sobre la desigualdad de género que hay en la sociedad. No sólo refiriéndonos a la maternidad y al cuidado de hijos, sino también en el cuidado de las personas mayores, donde generalmente, la responsabilidad recae también desproporcionadamente en la mujer. 

Los desequilibrios salariales o los pocos cargos directivos ocupados por mujeres son otros puntos en los que hay que trabajar para luchar contra las diferencias de géneros además de revisar los permisos de maternidad y paternidad (Excesivamente cortos en nuestro país).

Un punto curioso que planteó Ibone Olza, fue, además de ampliarlos, añadir la posibilidad de que el padre pueda hacer uso de su paternidad de forma discontinua y no todo seguido desde el momento del nacimiento. Además, recalcó la importancia de que estos derechos no sean transferibles ya que las necesidades de los bebés varían y adoptando estas medidas, el bebé podría estar atendido al principio por la madre, cuando es más necesaria y a partir del año por el padre, puesto que los roles de éstos son distintos, ya que los padres favorecen mejor el juego y la excitación. Y probablemente, esta metodología beneficiaría también a las empresas.

Según estudios realizados, el 80% de las mujeres no pueden conciliar su maternidad con la vida laboral, por ello es necesario un cambio, en el que nos apoyemos unas a otras (ya que principalmente, somos nuestro primer enemigo al cuestionarnos entre nosotras).Alcanzar la corresponsabilidad entre ambos sexos, donde los padres se impliquen también en la educación y las tareas y evitar , como dijo Carme Chaparro esas situaciones que llevan a algunos a ser "Fugitivos del hogar". 

Los niños de 0-3 años no necesitan educación, necesitan presencia.
Y es que, si bien se consideran necesarias las escuelas con mayor margen horario o el gran abanico de actividades extrescolares, lo principal es revisar los horarios laborales, y la falsa necesidad de que todos ellos sean de modo presencial, ya que, en muchas situaciones, la posibilidad de trabajar, al menos en parte desde casa favorecería la conciliación. De modo que no sólo podríamos aumentar la cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos, sino también la calidad.

Ésto son solo algunas pinceladas de todo lo que se habló. Pero como resumen general: Nos queda mucho por hacer, pero hay que luchar por ello!









jueves, 28 de abril de 2016

Balance Post-Parto: 8 meses después

8 meses de embarazo!! 
Ocho meses han pasado desde que me zambullí de pleno en la maternidad. Aunque el viaje en realidad comenzó mucho antes. A día de hoy, no puedo decir que sea la misma que hace año y medio, ni física ni psicológicamente.

Mi embarazo progresó muy lentamente, de hecho, hasta bien avanzados los 6 meses apenas era perceptible y la frase célebre cuando me veía la gente, habiendo salido ya de cuentas era "¿Pero de cuanto estás, de 5 meses?" No fue hasta la última semana cuando el cambio se podía apreciar de verdad, o de eso me quería autoconvencer yo. 

Exceptuando los horribles síntomas del primer trimestre (vómitos, mareos, cansancio, etc..) el resto fue bastante bueno. Hasta el último día estuve activa, danzando de un lado a otro, y moviéndome casi como nunca antes había hecho. Pero poquito a poco las cosas iban cambiando.

Mi cuerpo no ha vuelto a su ser, ni tiene pinta de hacerlo, al menos pronto. Y aunque no me puedo quejar del balance, éstas son algunas de las marcas que la maternidad ha dejado en mí:

A simple vista, lo primero que se puede apreciar son las estrías en toda la zona abdominal. Pese a que me cuidé durante todo el embarazo echándome crema rigurosamente a diario, una semana después de dar a luz, de la noche a la mañana aparecieron a modo de garra varias marcas a cada lado del ombligo y por mucho que también he tratado éstas no ha habido mucha diferencia desde el día que salieron, salvo que ahora, 8 meses después, siguen creciendo y aún apareciendo nuevas.

Además, con la lactancia, el pelo ha perdido todo el brillo del que podía presumir durante el embarazo, quedando empobrecido y con menos gracia que en toda mi vida. No he notado una mayor caída, como sé que muchas madres dicen, pero por mucha hidratación, mascarillas y demás tratamientos que intento, la mayoría de las veces adopta un aire quemado y sin volumen.

Pero donde más cambio he notado ha sido en las caderas. Generalmente uso prendas de cintura baja, por lo que durante el embarazo la tripa no era un obstáculo para seguir utilizando mis pantalones, pero mi sorpresa ha sido cuando, al intentar ponérmelos éste invierno, la prenda no me entraba.

Sobretodo al final del embarazo comencé con dolores de cadera debidos al ligero ensanchamiento que se produce para que el bebé pueda pasar por el canal del parto. Y en éstos últimos dos meses, ese dolor, o muy parecido ha vuelto, pero mi cintura no se ha estrechado. 

Lo que más curioso me ha parecido, es que sigo sin tolerar algunos de los alimentos que más me afectaron durante el primer trimestre. Alimentos que siempre me han encantado y que acostumbraba a tomar cada semana, de la noche a la mañana me producía náuseas sólo de imaginármelos y aunque ahora no llega a ser tanto, el rechazo sigue ahí.

Pero aunque todas estas cosas puedan ser molestas, o estéticamente no es que adore mi vientre precisamente, volvería a pasar por ello una y mil veces más. Algunos de estos cambios serán temporales, y otras cicatrices quedarán permanentes en mi cuerpo, pero si éste es el precio que hay que pagar por la maternidad, que me digan dónde hay que firmar, porque merece totalmente la pena.

miércoles, 20 de abril de 2016

Supermamis, culpabilidad y yo..

Parece mentira que cuanto más mayores y autónomos son los bebés, menos tiempo te queda a ti. Y es que si de muy bebé podía hacer pocas cosas por tenerle siempre encima (si no, era imposible dormirle y mantenerle así) a día de hoy, no es que en ese aspecto haya cambiado mucho, porque cuando empiezas a "ver la luz" en algún aspecto, surge uno nuevo..

No quiero que se malentienda, estoy encantada con mi vida, adoro pasar las mañanas jugando con mi cachorro, disfrutar de cada una de las sonrisas que me dedica cuando se le ilumina la carita al verme. (Que habría que ver mi cara cuando le veo yo a él). Pero a veces, al final del día, cuando se queda dormido y puedo, después de un buen rato, desengancharle de la teta, hago resumen de todo lo que he hecho desde que me levanté unas 15 horas antes y me doy cuenta de que ni siquiera he podido darme una ducha tranquila, comer algo sin un bebé en brazos en menos de 5 minutos o hacer una llamada de las miles que tengo pendientes!

Nunca he ido de "Supermami", ni me considero, ni quiero que me consideren como tal, menos aún cuando sólo tengo un bebé! De hecho, tanto que me quejo de las críticas y soy yo misma quien me exijo a veces más de lo necesario.

Vivo en un contínuo "Quiero y no puedo y un puedo, pero no quiero". Me explico: Durante el día, desde que nos levantamos a eso de las 7.30 de la mañana, mi peque y yo jugamos, cantamos, hacemos galletas caseras y comidas, nos bañamos, salimos a pasear, a comprar o a que nos dé el sol, hacemos tonterías, y a veces nos echamos siestas últimamente interminables a la teta e infinidad de cosas más. Y me encanta, pero una vez acaba todo eso, cuando Cachorro está durmiendo ya por la noche, es cuando definitivamente puedo aprovechar para recoger todo, limpiar a fondo, doblar o poner lavadoras, hacer comidas más elaboradas.. o símplemente sentarme a ver una serie o a escribir.

La mayoría de los días, para esas horas estoy agotada, y por eso, todas esas cosas se quedan por hacer. Hago una y aplazo tres. Hay otros días que me obligo a aguantar, y al día siguiente me arrepiento ya que acabo durmiendo un par de horas de mala manera, con múltiples despertares para enganchar al peque, y estoy en modo zombie.

Es por eso, que durante el día, me siento culpable, sí, culpable de desear que Bebé se durmiese las siestas y se soltase del pecho, para yo ser "Libre" unos minutos. Culpable cuando me veo en el espejo con ese estilo desaliñado que últimamente me caracteriza e intento distraerle para evitar salir esa mañana a pasear porque no me apetece, o al menos no con esas pintas. Culpable de alegrarme de esas siestas que son un poquito más largas, porque aunque no puedo hacer nada, intento reorganizar mentalmente las cosas pendientes. En definitiva por todos los momentos en los que siento que necesito un respiro, o aquellos en los que me lo permito.

Pero sobretodo me siento culpable cuando veo la mirada de mi bebé, que demanda mi atención y yo estoy deseando todas esas cosas en lugar de disfrutarlo plenamente. Así que en esas estamos, que cuando quiero, "no puedo" y cuando puedo, pues ya es que no quiero y con esto me invade la culpabilidad y a la vez sé que todo esto es normal, que los primeros meses son así, y que sobretodo, esto es lo que he elegido. Ser primero mamá y después todo lo demás. Al fin y al cabo, lo mejor que sé darle a mi bebé es mi atención y mi tiempo. Porque dentro de poco, cuando menos me lo espere, "veremos la luz", el cachorro ya no será tan cachorro, y supongo que ya tendré tiempo de recoger, ver series, escribir o dormir, o al menos decidir si quiero hacerlo.

martes, 12 de abril de 2016

El porteo en fular : Cosas que me salvaron la vida cuando fui madre.

Antes de dar a luz ya tenía claro que quería portear. Pero no me imaginaba a qué nivel iba a llegar.

Mi idea inicial, era empezar a portear cuando Cachorro tuviese 4 meses, que es cuando generalmente son aptas las mochilas ergonómicas. Las hay desde el nacimiento, o las que se pueden adaptar con cojines especiales comprados a parte, pero mi idea era rentabilizar una sola compra, porque éstas cosas, la verdad, es que son caras.

Así, pues, cuando Bebé tenía una semana de vida, empecé a ser consciente de lo que suponía un lactante a pecho exclusivamente para una madre que pasa casi 24 horas sola, ya que mi pareja trabaja en turnos de tarde/nocturnos totalmente incompatibles con una vida usual en la que hay que hacer la compra, comidas, revisiones del médico.. etc.

Y como decía, había días que me encontraba a las 5 de la tarde sin haber ni desayunado, con un bebé al pecho, o simplemente dormido sobre mí, pero con un sueño tan ligero que si me movía se despertaba y no volvía a dormirse. Y he ahí cuando escuché las palabras divinas de una matrona:

"¿Por qué no te compras un fular? Así le llevas pegado y puedes hacer cosas"

Esa misma tarde me planté en una tienda dispuesta a llevármelo colocado. Y así fue. La verdad, es que de primeras, y sin haber indagado demasiado en el apartado de porteo "Fulares" cuando te vienen a la cabeza los nudos que hay que hacer, lo primero que piensas es "Yo eso no me lo pongo". Pero en el propio establecimiento me enseñaron el nudo básico, y lo practiqué allí mismo 2 veces y perfecto!! (Luego con la práctica ya no tardas nada en ponértelo y puedes aprender muchos más) 

Así que, como digo, salí de la tienda con mi cachorro pegadito a mí, y la sensación era maravillosa (Como volver a tenerlo en la tripita!!).

Pero la maravilla llegó la tarde siguiente, cuando me quedaba sola y con la cantidad de cosas que había que hacer. Probé a ponérmelo, y con la ventaja de que es totalmente compatible darle el pecho así colocado, cuando terminó de mamar se quedó dormido. Yo podía hacer cosas y si se despertaba para mamar no llegaba a despejarse demasiado ya que enseguida podía darle de mamar de nuevo.

Es decir, que gracias al fular recuperaba mis manos! Podía ir tranquilamente a hacer la compra, cocinar, salir a pasear y prácticamente cualquier cosa.

El fular que yo compré es el Fular elástico de la marca Ergobaby. Mide 5 metros, por lo que le sirve a todo el mundo. Se puede usar desde que el bebé pesa 3kg y se adapta perfectamente a su posición ergonómica, sujetándole la cabecita de manera que mantenga las vías respiratorias despejadas.

Los colores son muy bonitos y unisex, y en el centro, en la capa superior, tiene un bolsillo bastante grande que es perfecto para guardar algunas cosillas (Yo por ejemplo, cuando iba a la compra metía ahí las llaves, el dinero y así evitaba tener que llevar nada más).



El precio es realmente asequible (79,90 €) si lo comparamos con lo que cuesta un carrito de bebés, y con la utilidad que le vamos a dar. La única pega, quizás es que en verano, fresquito no es, pero a mí no me supuso ningún problema y el cachorro nació en Agosto de 2015, en plena ola de calor! Y en casa, al final prácticamente era hacer piel con piel.

Por si todo esto no es suficiente, el porteo tiene una gran lista de beneficios, tales como:
  • Mayor apego (Y no sólo con la mamá)
  • Mejor regulación de la temperatura
  • Evita los cólicos del lactante al favorecer una postura vertical
  • Mejor desarrollo psicomotor del bebé
  • Los bebés duermen mejor
  • Mayor sociabilización al estar en contacto con el campo visual del porteador
  • Manos libres! Para poder seguir haciendo lo que necesites.. 

...Bueno, casi siempre.. :P 




miércoles, 30 de marzo de 2016

Mami-fit o gordi-mami?

El otro día leía un artículo sobre un cochecito de bebes especialmente diseñado para mamás "runners" y pensé "Pues vaya, tontería, otra cosa más de las modas.." Y justo, este pasado fin de semana, veo a una madre (Con un cuerpo 10, la verdad) preparándose en Madrid Rio dispuesta a correr con su bebé, que iba en ese cochecito!! 

La verdad, es que olé por ella, a mí me daría mucho miedo, por mucho que esa zona esté habilitada para corredores, pero yo, que no consigo sacarme el carnet de carro de bebé en circuito cerrado ni a la de 10, temería que a la mínima piedrecita o cualquier otro obstáculo, mi cachorro pudiese volcar.

Pero bueno, a lo que venía a hablar, es a la cantidad de información que nos meten continuamente en televisión, en publicidad, en internet.. Todo con mensajes subliminales y otros no tan sutiles que vienen a decir que tienes que estar perfecta, cuanto antes mejor, después de que des a luz a tu bebé!

Cada vez nos acostumbramos más a ver a la famosa de turno, tan solo 3 o 4 semanas después de traer al mundo a su retoño, posando o directamente en televisión con una figura espectacular, que cualquiera diría que ese cuerpo alguna vez haya alojado a un bebé. 

La verdad, es que salvo por una cuestión práctica de no querer renovar todo mi armario, nunca he tenido una prisa excesiva por recuperar la figura. Es más, desde el parto, la "situación" ha empeorado un poco, pero es que ahora mismo considero que tengo cosas más importantes que rendirle culto a mi cuerpo (Y que no me da la vida, la verdad).

Esto no es un sermoncito del tipo "Amemos las curvas, mujeres reales, bla bla.." sino sentido común.
En toda recuperación lo que afectará principalmente, entre otras cosas, es el estilo de vida, los hábitos y ante todo, la genética. Así pues, una puede estar matándose a hacer ejercicio y a comer como un pajarillo para no obtener apenas resultados. Y si encima, enciende la televisión y ve a una superescultural mujer divina de la muerte, con su maquillaje, su vestido ceñido, su culo prieto, el vientre plano, el pecho perfecto y diciendo "Uy, con la lactancia apenas me queda tiempo para mí, pero hay que aprovechar" pues, sinceramente, igual, dependiendo de cómo te pille el día, te dan ganas de tirar el mando a la tele para no volver a encenderla.

En fin, que estos temas, los considero bastante delicados, y por mucho que a veces nos dediquemos a sonreir y a saludar todo lo politicamente correcto que sepamos, no quita que a veces no deseásemos mandar a la China a determinadas personas, que desde su más puro pachorrismo te sueltan cada comentario que menudo hachazo!

Todavía recuerdo el día después de dar a luz, la habitación llena de gente y yo llena de hormonas y de amor y felicidad, cuando la querida abuela de mi pareja, nada más verme me dijo "Anda, que cómo te has quedado, todavía tienes otro dentro!"

Pues mira, debe ser el grinch, que demos gracias que aún consigo medio-aguantarlo dentro de mí, porque si un día explotase.. 

lunes, 14 de marzo de 2016

Cuando te cuestionan hasta el respirar

Texto original extraido de http://www.masalladelrosaoazul.com
Hay días, como hoy, en los que ya no te queda casi ni una gotita de energía para seguir luchando. Luchando por defender tus opiniones, tus creencias, luchando por defender tu derecho a ejercer tu vida con libertad.

Ésta misma semana he leído en algún sitio que ahora no recuerdo, un artículo donde tras una encuesta, habían determinado que el recibir continuamente críticas sobre la crianza se podía considerar violencia. Es decir, al igual que se considera violencia a aquella psicológica en la que se reciben insultos, descalificaciones o amenazas entre otras cosas, se puede considerar todo acto que consiga minar la confianza de una persona. 

Y es que, no sé en otros temas, pero en cuanto a maternidad se refiere, hablando por mi propia experiencia y lo que he visto en las demás madres que me rodean (Grupos de lactancia, de juego y vecinas) parece que existe una carta blanca para recibir todo tipo de críticas desde el momento en que das a luz. (O antes)

Ojo, hay que diferenciar, sabemos que existen las críticas constructivas y las destructivas. Pero hay una delgada, por no decir invisible, linea que separa a unas de otras. Y cuando a familia se refiere, parece que todo vale si nos acogemos al dicho "Donde hay confianza, hay asco".

En mi opinión, y resumiendo un poco lo que recuerdo de aquel artículo: Nadie se libra. Esto no es una queja en nombre de todos los partidarios de la crianza natural, del apego, ni de la lactancia ni de nada. No, esto no es los del A contra los del B, como cuando íbamos al colegio. Esto es violencia gratuita, porque sí. Porque de esto todo el mundo puede opinar aunque no sepa, ya que al fin y al cabo, lo ves a diario y con eso ya vale para que alguien genere una opinión.

Prácticamente se trata de que si una madre dice que su hijo toma biberón se la critica porque lo mejor es dar el pecho. Si una madre da pecho, se critica porque lo mejor es el biberón, y si alguien da mixta, pues se la criticará por indecisa, digo yo. Y así con cada aspecto susceptible a ser debatido sin la intención de que ninguna de las partes ceda.

Habrá a quien esto le parezca exagerado, ya que al fin y al cabo, las críticas en nuestra sociedad están casi normalizadas y parece algo natural. Sin pararnos a pensar en que alguno de estos comentarios, puede caer en un momento poco afortunado en el que una madre, o padre, se sientan dolidos, vean afectada su confianza, su capacidad para discernir e incluso duden de su manera de actuar. Sobretodo si todo esto llega de parte de la familia o de los amigos más cercanos. Aquellos de los que ilusamente esperas mayor apoyo y comprensión. 

Y la mayoría de los días, que te digan que estás malcriando a tu hijo por darle teta cada vez que quiere, que se va a acostumbrar a los brazos, que teniéndole todo el día en la mochila nunca va a querer estar sólo, que nunca vas a sacarle de la cama si siempre duerme contigo, que a este niño le falta un buen cocido (o un mes a base de biberones vas a ver qué gordito se pondría).

La mayoría de los días, todos estos comentarios hasta pueden hacerte gracia, pero hay días, como hoy, días en los que te machacan durante horas repitiéndote una y otra vez que absolutamente todo lo estás haciendo mal, días en los que te cuestionas hasta tus propias creencias, días en los que ya no tienes voz ni fuerzas para seguir defendiéndote. 

jueves, 4 de febrero de 2016

Etapa teta: superada! Comenzamos con BLW

No he abandonado el blog, no.. Más bien he abandonado mi vida.

Y es que con la llegada del año nuevo, he comenzado otros proyectos (trabajo básicamente) que me quitan todos los minutos libres que arañaba a la semana. Y no doy más de sí!!

En tan sólo un mes desde la última vez que escribí han pasado tantas cosas, que al final por no saber por dónde empezar, no empiezo por ninguno! Pero quizá lo más reseñable sea que por fin puedo decir que hemos superado con nota la lactancia!

Sí.. Parecía que nunca llegaría este día, no veía la luz al final del túnel, y he de reconocer que en muchas ocasiones se me ha hecho un poco cuesta arriba mantener mi decisión de continuar con la lactancia materna de manera exclusiva, e incluso puedo afirmar que no he podido disfrutarla como muchas madres dicen: Hasta ahora.

Desde pequeñita he sido una rebelde que se niega a las imposiciones, y falta hacía que sea la única manera de que el bebote se alimentase para que en mi cabeza todo fueran agobios. Y en realidad no ha cambiado casi nada, ya que sigo teniendo al peque enganchado 24 horas al día, pero simplemente saber que tienes la posibilidad de que coma otras cosas ya relaja bastante.

Una de las cosas de las que me informé durante el embarazo es sobre la alimentación del bebé pasados los 6 meses (edad a partir de la cual la OMS recomienda comenzar a introducir la alimentación complementaria) y me llamó mucho la atención el método del Baby led Weaning. 

Estamos acostumbrados a pensar que los bebés sólo se alimentan de biberones o papillas, y para muchos es inconcebible imaginar a un bebé al que ni le asoman los dientes comer sólidos. Pero es increíble lo sabia que es la naturaleza y lo hábiles que somos para gestionar desde tan pequeños los nuevos retos.

El baby led weaning consiste en dejar que el bebé marque el ritmo, y él mismo autorregule la alimentación y la introducción de los alimentos. Para ello, "deben" cumplir varios requisitos:

  • Que el bebé se mantenga sentado.
  • Que el reflejo de extrusión haya desaparecido (Que ya no escupa las cosas automáticamente).
  • Coordinación mano-boca.
  • Mostrar signos de hambre o saciedad (Si el bebé quiere comer abrirá la boca y si por el contrario ya no quiere más se apartará o cerrará la boca).
  • Y por último y yo diría el más importante: Que muestre interés por la comida.
Y digo que el más importante porque no todos los bebés están preparados al mismo tiempo, por ello no hay que forzarlo. Hay bebés con 8 o 10 meses que no muestran ningún interés por los alimentos y pueden seguir hasta el año a base de pecho. Aunque es cierto que las reservas de hierro bajan a partir de los 6 meses y que se ha demostrado que la introducción de determinados alimentos antes de los 7 meses reducen la posibilidad de desarrollar alergia.

El caso, es que mi experiencia con el baby led weaning comenzó exactamente el día después de que el peque cumpliese los 4 meses. Cuando estoy en casa, acostumbro a llevarle en la bandolera, la mochila, o el fular para poder hacer cosas a la vez. Ese día iba a preparar ensaladilla rusa y estaba cocinando la zanahoria y la patata al vapor.  Y cuál es mi sorpresa cuando al coger un trozo de zanahoria para probar si ya estaba hecha, el enano, estiró su bracito y cogió el trozo, y mirándome a los ojos, como esperando un gesto de aprobación se lo acercó a la boca y comenzó a succionarlo como si fuese el pecho.

Yo, como imagino que todo el mundo la primera vez que se encuentra en esa situación, ni respiré. Había leído mucho sobre ello, pero en ese momento sólo pensé "Ay, que se me va a atragantar". Pero no fue así. De hecho, acabó tomándose (y restregándose por la cara y la ropa) varios trocitos más, sin dejar de abrir los ojos como platos y con una sonrisa de oreja a oreja.

Y así, desde aquel día, su interés por la comida ha ido creciendo hasta el punto de que a veces es un peligro tenerle cerca mientras comes porque la velocidad con la que coge las cosas y se las lleva a la boca es tremenda (Lo de mirarme y esperar aprobación ya es una cosa del pasado!).

Después de la zanahoria vino el plátano, la patata, la quinoa, el arroz, la naranja.. Y así poco a poco va ampliando su repertorio. Ahora mismo tiene 5 meses y medio y tan sólo un día ha comido puré (zanahoria, patata y arroz) y cuando llevábamos unas pocas cucharadas decidió que era mejor meter la mano entera y después quitarme la cuchara y experimentar por sí mismo.

Y eso es lo mejor de todo. La experimentación. El juego. Ver esa sonrisa de felicidad por algo tan simple como ir descubriendo nuevas texturas y sabores. 

Hay a quien le echa para atrás porque es un método que "ensucia mucho". Desde mi punto de vista merece la pena, y tampoco es algo excesivamente llamativo (Aunque he de decir que mi perra está encantada con esto, y espera pacientemente a que caiga algún trozo de comida)

También he oído a quien opina que es mejor dar los purés de toda la vida para "asegurarte de que esté bien alimentado", pero es que hay que pensar que esto es un complemento de la lactancia y no un sustituto. De hecho, se recomienda siempre dar el pecho, a demanda, como hasta ahora y después ofrecer el alimento y que el bebé coma lo que quiera, sin forzar. 

Conclusión: Una vez más podemos afirmar que la naturaleza es sabia, y estamos totalmente preparados para esto, tan sólo hay que perder el miedo y confiar en el bebé. Es una experiencia preciosa, muy gratificante y divertida. (Que se lo digan a mi perra!!). :P

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un brindis por el percentil 3!

La muñequita no-rechoncha de mi cachorro.
Hoy puede que escriba muy grinch, pero creo que es necesario. Igual la mayoría de las personas no sabe de la existencia de la palabra percentil hasta que tiene un hijo, y en algunos de los casos, esa dichosa palabra hasta ahora desconocida se convierte en una pesadilla sobretodo cada vez que acudimos a las revisiones con su pediatra o enfermera. 

¿Qué es un percentil? Pues desde el punto de vista pediátrico, podría decirse que es una forma de asustar, presionar y aburrir a los padres, pero para ser correctos, la realidad es que se trata de una medida estadística para calcular en qué punto se encuentra un niño (en peso, altura, y perímetro cefálico) en comparación a los demás niños de su edad, raza y sexo.

Básicamente  es ordenar las medidas de mayor a menor de 100 niños. El niño más alto sería el percentil 100, y el más bajo el 1. Cuando acudimos a las revisiones, siempre te dicen:

- Pues de peso está en el percentil 25 y de altura en el 50 (Por ejemplo).

Eso quiere decir que si pusiésemos en fila a todos esos niños, en cuanto al peso, habría 24 niños por debajo (con menos peso) y a 75 por encima. Y en cuanto a la altura, pues estaría justo en la mitad.

¿Problemas? Pues que parece que si no estamos en un percentil de 50 para arriba los niños están mal, y no es así. Estamos acostumbrados a ver niños rollizos, con mofletones y michelines desde las muñecas hasta los tobillos, y cuando vemos a uno que no se le marcan tanto, pues ya es raro no escuchar la frase de "Uy, pero está muy delgado, a este niño le hace falta suplementar con biberón".

Como madre  hasta las narices de tanta tontería y enfermera de pediatría hago un llamamiento para dejar de asustar a tantos pades! Llevo años viendo en la consulta a niños que pesan más y a niños que pesan menos, algunos en el percentil 3 y otros en el 97, y los sigues viendo durante años cómo crecen sanos y fuertes, sin ningún problema en su curvita del 3 o la que le toque, a veces no llegan ni a la curva. Y no pasa nada.

Y es que para que haya un niño 97, tendrá que haber 96 por debajo suya, no? Y no significa que estén peor ni mejor, en cada caso afecta la genética, el metabolismo de cada niño y muchas cosas más.

A ver, bien es cierto que los percentiles cumplen una función y nos sirven de ayuda en algunos casos donde realmente sí hay un problema de crecimiento o peso. Pero como toda herramienta, mal usada, puede hacer mucho daño.

Mi hijo nació en un percentil 50 de peso pero desde la siguiente revisión bajó a un percentil 3, y desde entonces se mantiene ahí (de hecho, ni llega, está en un 2,3) y para rematar la faena, de altura se encuentra en el 75, lo que le hace ser un bebé alto y delgado, que no tiene por qué ser un palillo.

Le hemos controlado, pesándole regularmente y viendo que su ganancia es normal (tirando a alta incluso) y él está sano, fuerte, muy activo y atento a todo, de hecho demasiado avanzado para su edad. Y pese a todo esto, seguimos lidiando a diario con personas que opinan que necesita un biberón porque "mi leche no es buena".

Afortunadamente, después del primer mes y medio, en la consulta no le han dado mayor importancia, ya que como digo, va subiendo progresivamente pero yo imagino a madres, sobretodo primerizas, que no conozcan realmente cómo funciona, y que les alarmen de esta manera, y hablo principalmente de gente que ni siquiera es personal sanitario, como me ha pasado a mí. 

Volvemos a lo mismo de siempre: Opinólogos. Padres, abuelos, vecinos o quien sea, que cree oportuno soltar su opinión no pedida y preocupar sin necesidad a unos padres que, bajo la presión añadida a las primeras semanas de vida del bebé, decidan empezar a dar ese biberoncito, y poco a poco lo que empieza siendo un suplemento puede llegar a ser un abandono de lactancia.

Por eso, brindo por esos niños del percentil 3 (o menos!), que son igual de campeones que los del 97. Y brindo por todos aquellos padres que día a día tienen que seguir aguantando las opiniones impertinentes de la gente, que de verdad, yo pensaba que había hecho un ejercicio tremendo de paciencia durante los 9 meses de embarazo.. pero no, esto si que no está pagado! 

sábado, 12 de diciembre de 2015

El lado oscuro de la lactancia..

Soy 100% partidaria de la lactancia materna, creo que es lo mejor para el bebé, tiene múltiples beneficios, y por mucho que la ciencia avance, pienso que jamás conseguirán igualar ninguna fórmula que supere a la sabia naturaleza. Pero como todo, a veces es un auténtico coñazo!

Mucho se habla actualmente de la lactancia en público, de normalizarla e integrarla en la sociedad. Una sociedad que ha sido educada sobretodo en la filosofía del biberón y en sistemas antinaturales y basados en el desapego.

Creo que es algo básico y necesario, nadie debería ofenderse por ver a una mujer amamantando en público, pues, si se piensa bien, simplemente se trata de un bebé comiendo, solo que los bebes comen de una teta. Pero nadie se escandaliza si ve a un gatito, un ternero, una oveja o cualquier otro mamífero mamando. Bien es cierto que no se ve a diario en situaciones cotidianas, pero ante tal imagen, mostramos, por lo general, ternura, no desaprobación.

Como digo, defiendo totalmente la lactancia en público, es más, me parece absurdo tener que plantearse el hecho de si defiendes o no, no debería tener que haber un debate en estas cosas, es algo natural y punto. Pero ante tantas noticias o anécdotas que llegan a mis oídos, me indigno.

Hoy, no lo habíamos planeado, pero hemos acabado comiendo fuera de casa, y durante la comida, en varias ocasiones mi bebé me ha pedido pecho. Soy consciente de que las personas con las que estábamos se sentían violentas ante esa situación. Es posible que alguna persona desconocida que haya estado en el restaurante lo desaprobase también, pero no puedo asegurarlo ya que me encontraba bastante ocupada (y agobiada) tratando de dar el pecho a mi bebé sin que a mí se me viese nada, de un modo en el que mi cachorro estuviese cómodo y relativamente tranquilo y a la vez, tratando de poder comer yo.

Yo entiendo que pueda ser un fastidio que decidas salir a comer para relajarte, y justo, tu comida sea "amenizada" por el llanto de un bebé, que cuanto menos, es tranquilizador. Pero hay que ver  las cosas desde el otro lado. 

No digo que sea blanco o negro, como dije hace tiempo, esto es puramente subjetivo, pero por si sirve, diré que no todas las que amamantamos en público estamos a gusto. Yo soy la primera que se siente violenta y reza por no tener que verse en situaciones así. Pero si hay algo seguro en la maternidad es que no puedes planificar todo, y la lactancia menos. 

Y es que, de todo hay en este mundo, y si hay quien se molesta por ver a un bebé lactando en público, hay quien se enternece también, y me he visto en situaciones en las que conocidos o no, se acercan, miran, sonríen, a veces te comentan algo a ti o al bebé..

Y ahí estás tú, cada día, en mitad del Mercadona, de la calle o simplemente en una habitación a parte en una comida familiar, tapada como buenamente puedes, haciendo como si nada, como si llevases toda la vida sacándote una teta y para ti fuese lo más normal estar al fin y al cabo despechugada a 3ºC.

Puede que todo esto suene ambiguo, que esté reclamando el derecho a que podamos hacer ésto en público, pero a la vez no quiera hacerlo, y es cierto. Tan sólo quería explicar, que una vez más, me he comido mis palabras, cuando decía hace meses que yo no iba a dar el pecho delante de nadie. Y siempre que puedo lo evito o al menos pongo todos los medios para ser lo más discreta posible sin descubrirme apenas, tapándome, o haciéndolo en otra habitación.

Pero no siempre es posible, y si he de anteponer algo, lógicamente será cubrir las necesidades de mi bebé antes que mi pudor. 

Así que, desde aquí, puedo declarar que no todas las madres que amamantamos en público lo hacemos gustosas y tranquilas, ni mucho menos con un afán de exhibicionismo (Que esto lo he oído yo in person!!) lo hacemos porque simplemente nuestros bebés comen, y comen de una teta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La importancia de los grupos de apoyo

Las madres estamos hechas de otra pasta, o eso se dice, una pasta de 50% amor y 50% paciencia. Pero no, no es así, también tenemos nuestro límite. El mío lo sobrepasé hace un mes, y espero no volver a vivirlo.

Mi cachorro tenía 2 meses y medio, y seguíamos peleando por la lactancia materna exclusiva, por aquello de que como tenía poca ganancia, en el pediatra, que nos veían cada 6 días, nos decían que estábamos en el límite. Así que como una loca, desde que tenía una semana de vida, yo me pasaba el día con el sacaleches en un pecho y al bebé en el otro. Durante hora y media, cada 3 horas como mucho. (No se puede decir que no fuese constante!!).

Me dolía el pecho, muchísimo, usaba el sacaleches eléctrico, el manual, me lo sacaba yo con mis propias manos (estimulas y drenas mejor) y me emocionaba cuando conseguía sacar "mucho" y me desesperaba cuando sacaba "poco".

Agotador. Poco a poco vas haciendo una bola, cada vez el cansancio es mayor, los quehaceres se acumulan y lo peor, las presiones sociales son cada vez más constantes, así que por muy tozuda que sea una, llega un punto en el que explotas.

Por motivos laborales de mi pareja, esa semana me encontraba sola prácticamente unas 23 horas y media. Y esa media hora que podía tener, la usaba en darme una ducha corriendo, y hacer todo lo que pudiese aprovechando que disponía de 2 manos y no una como el resto del día, y si aún me quedaba algún minuto libre de esos 30, pues me sentaba con el sacaleches!

Después del tercer o cuarto día consecutivo así, cerca de las cinco de la tarde, aún sin desayunar incluso, con el cachorro berreándome en la oreja, yo intentando que se enganchase al pecho sin éxito rompí a llorar, y no paré durante casi toda la tarde.

La desesperación era mayor cuando veía que en el sacaleches no caía ni una sola gota. Como llevaba semanas congelando leche, durante esa noche utilicé 3, pero ni con esas era capaz de que el terremoto se calmase hasta bien entrada la madrugada, cuando ya por cansancio caímos los dos.

El día siguiente comenzó con un nuevo grito en mi oreja, no habían pasado ni 5 horas. Y me negué. No pensaba volver a tener un día como el de ayer, no quería resignarme a llorar ni a ver llorar a mi bebé durante horas, ni perder las paciencia de nuevo.

Recordé que justo los jueves, en mi centro de salud, había un taller de lactancia, al que había ido cuando Cachorrito tenía 2 semanas. Y me empeñé en ir, aunque tenía mis dudas de si iba a tener que volverme a casa cuando no dejase de llorar el peque. ¿Y qué pasó? Que en cuanto cerré la puerta de casa, el gordote cerró la boquita y se durmió casi 3 horas.

Claro, llegas al grupo, y piensas "Ahora cómo digo yo que éste no duerme y que yo estoy desesperada, cuando ahora mismo podría haber un tornado y ni se inmutaría". Pero afortunadamente, en estos espacios no tienes que explicar nada. Te entienden.

Y es que, cuando hablas con otras amigas, vecinas o parientes que son madres, puedes llegar a sentirte incomprendida, un bicho raro. Algunas pueden decirte que "Eso no es nada, lo mio era mucho peor", otras pueden tacharte de exagerada y hay quien no te dicen nada porque ya ni se acuerdan, y es que al final todas estas cosas se olvidan (Si se puede olvidar el dolor del parto, ¿Cómo no vamos a olvidar estas cosas!?)

El caso, es que, aunque de primeras habrá a quien le suene raro, el reunirte con padres tan recientes como tú, contar tus experiencias, preguntar dudas o responder a las que alguien tenga, ayuda. No te sientes tan rara cuando explicas que hay días que te das cuenta a las seis de la tarde de que no has comido, o te desahogas contando todas las presiones externas que tienes.

Yo lo recomiendo totalmente, sobretodo en casos como en el mío, donde no tengo a ninguna mami reciente entre mis familiares o amigas.

El día después de aquel taller, acudí a uno que hace otra organización por mi zona una vez al mes. La semana pasada fui de nuevo, y esta vez sin problemas, contenta, con mi lactancia establecida, sin dudas, con ganas de ver cómo habían evolucionado éstos bebes en éste tiempo. La verdad es que repetimos sólo 2 personas de las que habíamos acudido a la anterior reunión, pero hubo muchísimas caras nuevas, padres con bebés de apenas 15 días y otros de un mes. Con sus dudas, con su cansancio y sus ganas de desahogo. Madres que decían "Hace días que no duerme nada, y ahora lleva 2 horas que no hay quien la despierte aquí".

Y casi casi piensas "Ufff! Menos mal que a mí no me ha pasado eso" Pero sólo casi.

domingo, 15 de noviembre de 2015

LA MAMÁ FLOJA

Había una vez una mamá muy, muy floja.
La mamá floja era tan floja que estaba decicida: «¡Cuando nazca mi bebé, no trabajaré fuera de casa, me dedicaré a él!». ¡Pero qué floja! Redujo gastos: dejó de salir en las noches, dejó de comprar su mermelada gourmet de frambuesas silvestres, dejó de ir al cine todas las semanas y ya no ocupó la tarjeta de crédito; dejó de pedir comida a domicilio y empezó a cocinar e ir al mercado. Todo con tal de quedarse en casa, tirada en el sofá con el bebé encima. El bebé amaba eso, la tenía solo para él y se notaba el vínculo que desarrollaron los dos. Algo de «Apego», decía.
La mamá floja era tan, pero tan floja que estaba determinada: «No voy a levantarme en las madrugadas cada hora a calentar agüita para hacer la mamila». Se enteró de que la leche materna era lo único que el bebé necesitaba. Decidió dar solo pecho al niño hasta los 6 meses. ¿Pero ni una aguita? ¿La manzanilla pa’ los cólicos? ¿El anicito? No. Aún así, el bebé crecía y pesaba muy bien, ¡tenía músculos! Algo de «Lactancia Materna Exclusiva», decía.
La mamá floja era tan recontrafloja que sacaba su teta y la ofrecía cada vez que el bebé pedía. Es que de tanta flojera que tenía, no podía estar escuchando llorar al bebé de hambre y mirando al reloj cada 3 horas para darle de comer. No, no, era trabajoso, requería una logística impensable. Cada vez que el bebé lloraba, ella le ofrecía el pecho. El bebé se consolaba y se calmaba no importaba cuánto tiempo estuviera en el pecho de su madre. Algo de «Libre Demanda», decía.
Para colmo, la floja esa se echaba en la cama toda desparramada con su bebé para amamantar. ¡Así es, en la cama! No en el carísimo y bonito sillón de lactancia puesto cómodamente en la sala, frente al televisor; no en una silla especialmente diseñada para la recámara del bebé. No, no, se echaba en la cama a relajarse, dizque. Ella y el bebé relajándose. Había decidido desde el embarazo que no se pararía cada hora para ir a la recámara del bebé en la madrugada; simplemente, puso al bebé a su costado, compartiendo cama. El bebé dormía tranquilito al lado de la madre, nunca lloraba, y la mamá floja podía seguir dando teta en su cama a cada murmullo del bebito, y dormir la noche en paz, sin pararse. El bebé se sentía en el útero materno, con el calorcito de su mamá y el pecho cerca, era el paraíso dormir juntitos. Algo de «Colecho», decía.
La mamá era tan reflojaza que descubrió que no era necesario cargar aquella enorme carriola para todos sitios, armarla, desarmarla, meterla, sacarla, empujarla, guardarla. Descubrió que podía llevar al bebé dentro de un fular que no le cansara la espalda – es que era floja, pues – y, además, tranquilizaba al bebé. ¡Oh Dios! Era prácticamente la gloria. Ella podía ir a los lugares sin mucho trabajo o esfuerzo, incluso hacer sus tareas en casa (y veces hasta trabajaba desde casa con el bebé ahí dormidito… shhhhh). ¡Qué perezosa! Y mientras regresaba del mercado los sábados, le daba la teta a su bebé. Pero de tan requetefloja, ni siquiera se sentaba cómodamente en una banca a dar teta. No, no. Su bebé tomaba teta dentro de esa especie de paños enrollados a su cuerpo. El niño no lloraba, tenía poquísimo o casi ningún cólico, dormía rico, estaba más atento que los otros bebés, y la mamá estaba más feliz que nunca. Algo de «Porteo», decía.
Cuando su bebé empezó a comer, la réqueteréqueteflojisimaza, en vez de ir a licuar la comida para su bebé, solo la aplastaba con un tenedor. Lo dejaba sentir las texturas, experimentar. En vez de luchar para que no se ensuciara, pelear, estresarse, la mamá, flojita como era, lo dejaba comer solo, coger la comida con la mano y comer lo que quería, cuando quisiera. El tiro le salía por la culata, porque tenía que limpiar el suelo, después. Pero como estaba relajada de todo el día de cariños con el bebé, los pechos llenos de leche, el bebé bien alimentado, tranquilo, bien dormido y feliz, no era ningún sacrificio barrer medio metro de suelo, limpiar una boquita linda sucia de papa y brócoli mientras se ríen en el espejo del baño de alguna payasada del momento, o hasta aguantar el malhumor de su retoño a causa del nacimiento de los primeros dientes. Además, cuando el bebé se dormía a las 6:30 de la tarde, la floja podía avanzar un trabajito extra o echarse a ver una película con la pareja. No había nada más perfecto. Algo de «Baby Led Weaning», decía.
Los cercanos, familiares, amigos, e incluso el pediatra, se preocupaban por la evidente flojera de esa madre descriteriada, y cómo podría afectar al bebé en su desarrollo. Sin embargo, más felices no podían estar la mamá y su bebé: se veían activos, hacían todo juntos, se vinculaban cada día más.
¿Qué fue de la vida de la mamá floja y su bebé?
La madre floja siguió amando y criando a su hijo con amor, respeto e instinto maternal, mientras el resto seguía criticándola. Pero era tan floja que ni se molestaba en escuchar los consejos y órdenes de quienes nunca le importaron.
Ahora la madre y su bebé están decidiendo si mañana van al parque a las 4 de la tarde o si se sacan una siestita en ese horario y recorren el parque para más tarde. Porque da flojera tener que poner la diversión dentro de una rutina, ¿no?
Autora: Ivana da Silva

martes, 27 de octubre de 2015

Yes.. we can!!

Parece que me repito, de verdad, pero es que no entiendo cómo se imagina la gente en su cabeza la idea de "Acostumbrar a un bebé a no dormirse en brazos"
Hoy ha tocado visita con el especialista, por temas que no vienen del todo al caso (poca ganancia de peso, bla bla bla, que ya comentaré si eso más adelante). El caso, es que he ido con el abuelo de mi cachorro (Véase: mi padre) para que escuchase por sus propios oídos lo que la buena pediatra me había dicho la semana pasada: que siguiese con Lactancia Materna Exclusiva y que todo iba bien. Hasta hoy.
Resulta que hoy ya no iba todo tan bien, y que en lugar de congelar la leche como estaba haciendo hasta ahora, para cuando me incorpore en breves a trabajar, pues ahora dice que se la dé a diario. Vale, hasta ahí lo puedo aceptar, al fin y al cabo, es para beneficio y engorde del enano.
Pero ante la presión abuelil, o ante yo qué sé qué, la pediatra hoy me ha dicho "Debes acostumbrarle a no estar en el pecho, que se duerma en la cuna, no tenerle encima, así no vas a producir tanta leche".
Ajá. Bien.
Por si no ha quedado claro, lo de tener a mi bebé en brazos EL TIEMPO QUE HAGA FALTA es por una necesidad suya, no mía. Quiero decir, que si le tengo en brazos es porque él lo demanda, no porque yo no esté pasando suficiente calor y quiera añadir 4,5kg en mi pecho casi 24h al día me pille donde me pille.
La pediatra, que todo sea dicho, es un encanto y dan ganas de cogerla en brazos a ella también. Lo comenta todo sonriente, y en ese momento es que hasta te sientes capaz. El bebé hace una toma perfecta delante suya, de estas de dejar mal a la madre: Agarre perfecto a la primera, succión continua, sin distracciones, y se suelta sólo y parece que satisfecho en unos 20minutos aproximadamente.
Y sales de allí pensando "Yes, we can!!!" y con tu padre comiéndote la oreja "Ves? si es que tú de pequeña eras igual, y nosotros..bla bla bla"
Llegas a casa, y aunque sólo ha pasado una hora, vuelve a querer pecho, se tira más de una hora mamando, por fín se queda dormido y en cuanto le sueltas con la sutileza ninja que te lleva la gracia más de 5 minutos, abre el ojo (sí, sólo uno) y te echa una mirada que si hablase diría algo asi como "¿A dónde te crees que vas, señorita?" y a esto le sigue el amago de un pucherito que es un imán para la teta. Lo ves y no puedes evitar acercarla de nuevo.
Y sí, se engancha, se queda dormido, y después de 5 minutos ninjas más vuelve a despertarse.
¿Agotador? sí. ¿Malcriado? Para nada. ¿Que me encantaría que pudiese estar más suelto y hacer eso de "Ponerle horarios"? Por supuesto. Mi salud mental me lo agradecería, pero es un bebé, y somos nosotros quienes nos debemos adaptar a su ritmo, y no al revés.
Y siempre se dice aquello de que "los niños y los borrachos nunca mienten", no? Pues al menos, por la parte de los niños, puedo decir que los bebés no lo hacen. Y si lloran es porque algo pasa y porque necesitan llamar la atención de la madre/padre o quien sea que les atienda para cubrir esa necesidad. Sea brazos, teta o que le pasees un rato porque se ha aburrido de mirar la misma pared.