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sábado, 2 de julio de 2016

Socorro! Mi hijo come sólo

Como ya he comentado en otras ocasiones, desde que el cachorro tiene capacidad para coger cosas y llevárselas a la boca, practicamos el BLW (baby led weaning) lo que, para nuestra situación personal, es lo mejor que podríamos haber hecho. 

Y, como he comentado también, desde los 15 días después de nacer el Cachorro, bajó del percentil 50, al 1, y luego se mantuvo durante 7 meses rondando el 3, por lo que hemos estado los primeros 8 meses con visitas semanales en el hospital, con presiones tanto de médicos como de familiares (Ay! Los puñeteros familiares!) y con recomendaciones, que luego fueron indicaciones, sobre la necesidad de suplementarle, ya que "Mi leche no era buena, y además no tenía suficiente".

Todo esto sucedía mientras yo me extraía a diario unos 200 y a veces 250ml. diarios que congelaba creando así mi banco de leche para mi incorporación al trabajo. Finalmente, por la presión, durante un mes estuve suplementándole con ese biberón que me extraía, lo cual era absurdo, puesto que al saltarme una toma de pecho, lo único que hacía era producirme ingurgitaciones, y si lo hubiese prolongado más, habría acabado reduciendo la producción, puesto que el sacaleches no estimula ni mucho menos igual que mi bebé.

Bien, al lío, pues llegados los 6 meses aproximadamente, el Cachorro ya comía bastantes cosas él sólo, cada día avanzaba más, y exploraba muchísimo con la comida. En ningún momento renunciaba al pecho, ni a día de hoy siquiera lo hace, sigue con el mismo número aproximado de tomas, aunque son infinitamente más cortas, y además, come, devora, acaba con las existencias de frutas y verduras de la casa en un abrir y cerrar de ojos!

Y por si esto fuera poco, en cuestión de 2 meses, ha recuperado peso, y ahora ronda el percentil 50 (o más!)

" Pero este niño no está alimentado, lo que tienes que hacer es darle un puré, triturarle un plátano, manzana, naranja, pera, y varias frutas, porque así come mejor"

Creo que la meta en la vida de algunas personas es lograr la disconformidad continua y hacérselo saber a los demás.

Y esto es que ya le toca la fibra a cualquiera, sobretodo cuando esta frase te la dicen después de ver cómo mi Cachorro en cuestión se come él sólo un plátano y una mandarina en menos de cinco minutos, e incluso pincha él sólo las cosas con el tenedor y se lo lleva a la boca, con tan sólo 10 meses. 

Pero siempre será mejor hacerle un puré y atiborrarle, o darle un biberón con cereales por l
a noche para que te aguante 12 horas sin despertarse. Porque es lo que hacemos todos, meternos un cocido de tres platos cada noche antes de ir a dormir, para que caigamos tan inconscientes que no podemos ni con nuestra vida!

Pero bueno, que yo sé que esto en realidad lo hacen por mí, para que saque mi parte grinch a pasear de vez en cuando, pese a que vean esas lorcitas y esas piernotas tan comestibles en el cachorro!!  


miércoles, 30 de marzo de 2016

Mami-fit o gordi-mami?

El otro día leía un artículo sobre un cochecito de bebes especialmente diseñado para mamás "runners" y pensé "Pues vaya, tontería, otra cosa más de las modas.." Y justo, este pasado fin de semana, veo a una madre (Con un cuerpo 10, la verdad) preparándose en Madrid Rio dispuesta a correr con su bebé, que iba en ese cochecito!! 

La verdad, es que olé por ella, a mí me daría mucho miedo, por mucho que esa zona esté habilitada para corredores, pero yo, que no consigo sacarme el carnet de carro de bebé en circuito cerrado ni a la de 10, temería que a la mínima piedrecita o cualquier otro obstáculo, mi cachorro pudiese volcar.

Pero bueno, a lo que venía a hablar, es a la cantidad de información que nos meten continuamente en televisión, en publicidad, en internet.. Todo con mensajes subliminales y otros no tan sutiles que vienen a decir que tienes que estar perfecta, cuanto antes mejor, después de que des a luz a tu bebé!

Cada vez nos acostumbramos más a ver a la famosa de turno, tan solo 3 o 4 semanas después de traer al mundo a su retoño, posando o directamente en televisión con una figura espectacular, que cualquiera diría que ese cuerpo alguna vez haya alojado a un bebé. 

La verdad, es que salvo por una cuestión práctica de no querer renovar todo mi armario, nunca he tenido una prisa excesiva por recuperar la figura. Es más, desde el parto, la "situación" ha empeorado un poco, pero es que ahora mismo considero que tengo cosas más importantes que rendirle culto a mi cuerpo (Y que no me da la vida, la verdad).

Esto no es un sermoncito del tipo "Amemos las curvas, mujeres reales, bla bla.." sino sentido común.
En toda recuperación lo que afectará principalmente, entre otras cosas, es el estilo de vida, los hábitos y ante todo, la genética. Así pues, una puede estar matándose a hacer ejercicio y a comer como un pajarillo para no obtener apenas resultados. Y si encima, enciende la televisión y ve a una superescultural mujer divina de la muerte, con su maquillaje, su vestido ceñido, su culo prieto, el vientre plano, el pecho perfecto y diciendo "Uy, con la lactancia apenas me queda tiempo para mí, pero hay que aprovechar" pues, sinceramente, igual, dependiendo de cómo te pille el día, te dan ganas de tirar el mando a la tele para no volver a encenderla.

En fin, que estos temas, los considero bastante delicados, y por mucho que a veces nos dediquemos a sonreir y a saludar todo lo politicamente correcto que sepamos, no quita que a veces no deseásemos mandar a la China a determinadas personas, que desde su más puro pachorrismo te sueltan cada comentario que menudo hachazo!

Todavía recuerdo el día después de dar a luz, la habitación llena de gente y yo llena de hormonas y de amor y felicidad, cuando la querida abuela de mi pareja, nada más verme me dijo "Anda, que cómo te has quedado, todavía tienes otro dentro!"

Pues mira, debe ser el grinch, que demos gracias que aún consigo medio-aguantarlo dentro de mí, porque si un día explotase.. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Las hay que no queremos "conciliar" (por ahora)

El tema de la conciliación laboral está en auge. Con la incorporación de la mujer al mundo laboral hemos dado un paso adelante en ciertas cosas, y uno para atrás en otras.

Cuando me quedé embarazada, no tenía un contrato fijo, y al estar en un puesto de trabajo de riesgo tuve que decirlo en cuanto me hice la prueba, y aunque no me lo dijeron explícitamente, un mes más tarde no me renovaron por estar embarazada. 

Dada la situación, yo pensé que ya no trabajaría, pero una semana más tarde, conseguí un contrato en otro sitio, y ahí permanecí hasta 2 meses antes de dar a luz. Prometimos, ambas partes, que cuando pasase mi tiempo de maternidad, volvería y allí me contratarían de nuevo, pero yo no tenía ni idea de lo que me esperaba.

Según se acercaba la fecha, sobretodo a partir de las 10 semanas, empecé a asumir que sería incapaz de dejar a mi bebé durante 9 horas en una guardería para irme a trabajar (para que sobretodo gran parte de ese sueldo se fuese en pagar la guardería y la plaza de garaje del trabajo...) Y más aún, teniendo en cuenta que el turno que tendría sería de tarde, de 15 a 22. Totalmente inviable con una guardería.

Por lo que la conciliación en mi caso, es imposible. Pero ese no era el mayor problema. El verdadero problema es que NO QUIERO.

No quiero separarme de mi bebé, para que otra persona le cuide, le críe, le vea crecer. Estos momentos, tan mágicos y tan únicos, no se van a volver a repetir, y al fin y al cabo, enseguida empiezan el colegio, por lo que la "loca" idea de no trabajar al principio, al menos el primer año, no me parece tan descabellada.

Pero no todo el mundo opina igual, y hay quienes incluso acusan a quienes decidimos actuar así de tirar por la borda todo lo que muchas mujeres han conseguido luchando durante años. Pero es que tenemos derecho a vivir nuestra maternidad como queramos.

Y no por ello somos menos mujeres, ni unas anticuadas, ni unas mantenidas, ni flojas, ni nada de todo lo que se escucha. Esta semana, alguien se ha atrevido a asegurarme que si no vuelvo a trabajar pronto me voy a convertir en una "cateta" y que no debo creerme "mejor madre" por no trabajar y dedicarme exclusivamente a mi hijo. Cosa que además no es cierta ya que sí estoy trabajando todos los días que libra mi pareja, pero claro, hay quienes no consideran trabajo aquello que no es de lunes a viernes,

Jamás pensé que fuese a ser así. Que la maternidad pudiese cambiar tanto a alguien, o, más que cambiar, ayudar a redescubrirse a una misma. No me considero para nada mejor madre, ni mejor mujer ni nada parecido. Simplemente, mientras la situación lo permita, no veo ningún problema en alargar mi incorporación al trabajo. Al igual que si fuese al revés, y mi pareja fuese quien no tuviese un contrato fijo y yo sí, me parecería igual de válido que él se quedase en casa cuidando del peque.

Una vez más, como en todo lo que comento aquí, se trata de respeto. De evitar juzgar las situaciones de los demás, sus decisiones y en definitiva, permitir que cada uno viva su vida y su mater/paternidad como desee, acorde a sus creencias y pensamientos que no tienen por qué coincidir con los nuestros.

Porque al fin y al cabo, se trata de trabajar para vivir, y no vivir para trabajar.

lunes, 14 de marzo de 2016

Cuando te cuestionan hasta el respirar

Texto original extraido de http://www.masalladelrosaoazul.com
Hay días, como hoy, en los que ya no te queda casi ni una gotita de energía para seguir luchando. Luchando por defender tus opiniones, tus creencias, luchando por defender tu derecho a ejercer tu vida con libertad.

Ésta misma semana he leído en algún sitio que ahora no recuerdo, un artículo donde tras una encuesta, habían determinado que el recibir continuamente críticas sobre la crianza se podía considerar violencia. Es decir, al igual que se considera violencia a aquella psicológica en la que se reciben insultos, descalificaciones o amenazas entre otras cosas, se puede considerar todo acto que consiga minar la confianza de una persona. 

Y es que, no sé en otros temas, pero en cuanto a maternidad se refiere, hablando por mi propia experiencia y lo que he visto en las demás madres que me rodean (Grupos de lactancia, de juego y vecinas) parece que existe una carta blanca para recibir todo tipo de críticas desde el momento en que das a luz. (O antes)

Ojo, hay que diferenciar, sabemos que existen las críticas constructivas y las destructivas. Pero hay una delgada, por no decir invisible, linea que separa a unas de otras. Y cuando a familia se refiere, parece que todo vale si nos acogemos al dicho "Donde hay confianza, hay asco".

En mi opinión, y resumiendo un poco lo que recuerdo de aquel artículo: Nadie se libra. Esto no es una queja en nombre de todos los partidarios de la crianza natural, del apego, ni de la lactancia ni de nada. No, esto no es los del A contra los del B, como cuando íbamos al colegio. Esto es violencia gratuita, porque sí. Porque de esto todo el mundo puede opinar aunque no sepa, ya que al fin y al cabo, lo ves a diario y con eso ya vale para que alguien genere una opinión.

Prácticamente se trata de que si una madre dice que su hijo toma biberón se la critica porque lo mejor es dar el pecho. Si una madre da pecho, se critica porque lo mejor es el biberón, y si alguien da mixta, pues se la criticará por indecisa, digo yo. Y así con cada aspecto susceptible a ser debatido sin la intención de que ninguna de las partes ceda.

Habrá a quien esto le parezca exagerado, ya que al fin y al cabo, las críticas en nuestra sociedad están casi normalizadas y parece algo natural. Sin pararnos a pensar en que alguno de estos comentarios, puede caer en un momento poco afortunado en el que una madre, o padre, se sientan dolidos, vean afectada su confianza, su capacidad para discernir e incluso duden de su manera de actuar. Sobretodo si todo esto llega de parte de la familia o de los amigos más cercanos. Aquellos de los que ilusamente esperas mayor apoyo y comprensión. 

Y la mayoría de los días, que te digan que estás malcriando a tu hijo por darle teta cada vez que quiere, que se va a acostumbrar a los brazos, que teniéndole todo el día en la mochila nunca va a querer estar sólo, que nunca vas a sacarle de la cama si siempre duerme contigo, que a este niño le falta un buen cocido (o un mes a base de biberones vas a ver qué gordito se pondría).

La mayoría de los días, todos estos comentarios hasta pueden hacerte gracia, pero hay días, como hoy, días en los que te machacan durante horas repitiéndote una y otra vez que absolutamente todo lo estás haciendo mal, días en los que te cuestionas hasta tus propias creencias, días en los que ya no tienes voz ni fuerzas para seguir defendiéndote. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Animales? Sí, gracias. Perros, gatos y bebés.

Si hay algo que pueda compararse con mi pasión por la maternidad es mi devoción por los animales. Desde pequeña resaltaba mi empatía hacia otras especies y hace ya bastantes años que colaboro activamente en distintas organizaciones de protección animal a la vez que me hice vegetariana.

No pretendo que todo el mundo haga igual que yo, pero en la medida de lo posible intento concienciar a la gente de los mitos y sobretodo las barbaridades que se cometen, la mayoría de las veces, por desconocimiento.

Podría enumerar cien casos que haya visto de cerca en los que al menos cien animales se han visto perjudicados por falsas creencias, miedos sinsentidos y otras razones ilógicas más. Hoy, sin ir más lejos, en un grupo local donde nos juntamos una vez a la semana para realizar actividades con los peques, uno de los padres ha confesado:

"Yo, al final sacrifiqué a mi gato por la presión social"

Se me ha encogido el corazón. Sin motivo aparente, simplemente porque personas ajenas a todo hayan opinado que convivir con ellos es un peligro, un ser inocente ha pagado con su vida. De veras, ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Tan superiores nos creemos?

Y ya no quiero entrar en el debate de qué clase de persona y qué ética tiene aquel veterinario que eutanasia a un animal sin padecer ninguna enfermedad, sólo alegando estos motivos.

Durante mi embarazo, me encargue de dejar claro en todas las revisiones que tengo animales, perra y gatos, y que yo soy la que se encarga de cuidar a estos últimos y así seguí haciendo, no tomé más precauciones adicionales que antes de estar embarazada, puesto que no considero que haya más medidas necesarias que tomar. 

La probabilidad de contagiarse por un gato de la toxoplasmosis es ínfima, tendrían que suceder una serie de "casualidades" poco probables una tras de otra:

1º- Que el gato sea portador de toxoplasmosis (por lo general, los gatos caseros, sin acceso al exterior tienen pocas probabilidades, ya que ellos se infectan por los roedores.)
2º- Que las heces (parasitadas) permaneciesen más de 24 horas en la bandeja
3º- Que tras este tiempo, nosotras entrásemos en contacto directo con las heces del gato (Ésto es, que las manipulásemos con las manos y después nos las llevásemos a la boca)

¿Sencillo? Sí, pero probable, poco. Por ello, todas las recomendaciones sobre deshacerse del gato durante el embarazo, que se encargue del cuidado otra persona durante esos meses, o simplemente que nos pongamos guantes y mascarillas para limpiar la bandeja, a mi parecer, están de más.

Sin embargo, la probabilidad de contagiarse de toxoplasmosis al comer carne cruda o verdura mal lavada es bastante alta.

Cuando volvimos a casa después de dar a luz todo el mundo en la familia estaba pendiente sobretodo de mi perra. Que no se acercase al bebé. Que no le huela, que no toque sus cosas.. Y aún a día de hoy, cuando vienen visitas a casa, ella, que actúa como protectora del pequeño, la gente la aparta, como si el resto del día nosotros tuviésemos al cachorro en una burbuja!!

Sinceramente, ya sin entrar en detalles de los beneficios comprobados que tiene el que los niños convivan desde pequeños con animales (por inmunidad y menor riesgo de desarrollar alergias), me parece algo precioso. La complicidad que tienen entre ellos, la protección que le brindan al pequeño y los valores que éste aprenderá poco a poco sobre respeto y amor hacia los demás, aunque no sean de tu especie, me parecen esenciales. 








miércoles, 9 de marzo de 2016

Apego, mamitis y lo mal que lo haces..

 
He ganado la medalla a la "Ilusa del año". Sí.. Ilusa por creer que poco a poco las cosas se iban a ir relajando, que las opiniones no pedidas iban a ir cesando progresivamente y que todo se volvería más armonioso a mi alrededor. Y no.

Pero para eso estamos aquí.

Desde que me quedé embarazada activé el modo "Grinch" al máximo. Me conozco, y por ello fui avisando de todo lo que no quería que sucediese, lo que me molestaba, y en definitiva intentando dejar claro a todo el mundo de la manera más correcta posible que si no he pedido una opinión es porque no me interesa. Pero parece ser que tengo que mejorar.

Y es que la sociedad en general sigue empeñada en creerse en el derecho de opinar, juzgar y dar consejos de crianza a los demás, como si se encontrasen en posesión de la verdad absoluta.

La situación es la siguiente: Bebé de 6 meses y medio, con lactancia materna exclusiva a demanda que ya devora come otras cosas y su cuidador principal es mamá. Por lo general, cuando quiere dormir, comer, se encuentra mal, se asusta o simplemente le apetece, pide teta. Además, a estas alturas, él se vale por sí sólo para llegar a ella sin ayuda si se encuentra en mis brazos por lo que casi se sirve él mismo.

Diagnóstico: Le estoy malcriando, así lo único que voy a conseguir es que sea totalmente dependiente y que tenga mamitis. No va a ser capaz de estar con otras personas y yo no voy a poder nunca hacer nada porque siempre estoy con él.

Resulta, que el responder a la llamada de mi bebé rápidamente, el no dejarle en la cuna sino que duerma conmigo, el portearle a diario y prácticamente de manera exclusiva desde que nació, y el ofrecerle el calor del pecho (que no sólo es alimento) me convierte en una "Ñoña", en una mala madre, en una "hippie extremista" y varios calificativos más. 

Y mi cachorro, por tanto, es un consentido, un llorón, un dependiente, un apegado, un manipulador e infinidad de etiquetas que ningún bebé debería tener.

No puedo explicar cuánto me ha cambiado la maternidad, sobretodo en la manera de pensar. Hace meses era incapaz de plantearme renunciar a trabajar por dedicarme casi en exclusividad a mi pequeño, y a día de hoy, simplemente saber que 2 días a la semana tengo irme unas 3 horas se me hace un mundo. 

Mucha gente ya me pregunta "¿Y has vuelto a trabajar? ¿No vas a hacerlo? ¿Pero no vas a llevarle a la guardería?" y algunos se permiten añadir la coletilla de "Pues todos el mundo lo hace, no vas a ser mejor madre por ello".

Correcto.

No soy mejor madre por ello, pero si soy más feliz así y creo que mi bebé también. Por ello en la medida de lo posible trato de hacer mi vida lo más acorde posible a mi manera de pensar. Y no me creo mejor por ello, ni considero a las demás madres peores.

Ninguna persona puede ni debe juzgar tu maternidad/paternidad, ya sean o no padres. Nadie debería creerse superior al instinto y sobretodo, nadie debe sentirse peor madre/padre por unas opiniones no pedidas.

sábado, 12 de diciembre de 2015

El lado oscuro de la lactancia..

Soy 100% partidaria de la lactancia materna, creo que es lo mejor para el bebé, tiene múltiples beneficios, y por mucho que la ciencia avance, pienso que jamás conseguirán igualar ninguna fórmula que supere a la sabia naturaleza. Pero como todo, a veces es un auténtico coñazo!

Mucho se habla actualmente de la lactancia en público, de normalizarla e integrarla en la sociedad. Una sociedad que ha sido educada sobretodo en la filosofía del biberón y en sistemas antinaturales y basados en el desapego.

Creo que es algo básico y necesario, nadie debería ofenderse por ver a una mujer amamantando en público, pues, si se piensa bien, simplemente se trata de un bebé comiendo, solo que los bebes comen de una teta. Pero nadie se escandaliza si ve a un gatito, un ternero, una oveja o cualquier otro mamífero mamando. Bien es cierto que no se ve a diario en situaciones cotidianas, pero ante tal imagen, mostramos, por lo general, ternura, no desaprobación.

Como digo, defiendo totalmente la lactancia en público, es más, me parece absurdo tener que plantearse el hecho de si defiendes o no, no debería tener que haber un debate en estas cosas, es algo natural y punto. Pero ante tantas noticias o anécdotas que llegan a mis oídos, me indigno.

Hoy, no lo habíamos planeado, pero hemos acabado comiendo fuera de casa, y durante la comida, en varias ocasiones mi bebé me ha pedido pecho. Soy consciente de que las personas con las que estábamos se sentían violentas ante esa situación. Es posible que alguna persona desconocida que haya estado en el restaurante lo desaprobase también, pero no puedo asegurarlo ya que me encontraba bastante ocupada (y agobiada) tratando de dar el pecho a mi bebé sin que a mí se me viese nada, de un modo en el que mi cachorro estuviese cómodo y relativamente tranquilo y a la vez, tratando de poder comer yo.

Yo entiendo que pueda ser un fastidio que decidas salir a comer para relajarte, y justo, tu comida sea "amenizada" por el llanto de un bebé, que cuanto menos, es tranquilizador. Pero hay que ver  las cosas desde el otro lado. 

No digo que sea blanco o negro, como dije hace tiempo, esto es puramente subjetivo, pero por si sirve, diré que no todas las que amamantamos en público estamos a gusto. Yo soy la primera que se siente violenta y reza por no tener que verse en situaciones así. Pero si hay algo seguro en la maternidad es que no puedes planificar todo, y la lactancia menos. 

Y es que, de todo hay en este mundo, y si hay quien se molesta por ver a un bebé lactando en público, hay quien se enternece también, y me he visto en situaciones en las que conocidos o no, se acercan, miran, sonríen, a veces te comentan algo a ti o al bebé..

Y ahí estás tú, cada día, en mitad del Mercadona, de la calle o simplemente en una habitación a parte en una comida familiar, tapada como buenamente puedes, haciendo como si nada, como si llevases toda la vida sacándote una teta y para ti fuese lo más normal estar al fin y al cabo despechugada a 3ºC.

Puede que todo esto suene ambiguo, que esté reclamando el derecho a que podamos hacer ésto en público, pero a la vez no quiera hacerlo, y es cierto. Tan sólo quería explicar, que una vez más, me he comido mis palabras, cuando decía hace meses que yo no iba a dar el pecho delante de nadie. Y siempre que puedo lo evito o al menos pongo todos los medios para ser lo más discreta posible sin descubrirme apenas, tapándome, o haciéndolo en otra habitación.

Pero no siempre es posible, y si he de anteponer algo, lógicamente será cubrir las necesidades de mi bebé antes que mi pudor. 

Así que, desde aquí, puedo declarar que no todas las madres que amamantamos en público lo hacemos gustosas y tranquilas, ni mucho menos con un afán de exhibicionismo (Que esto lo he oído yo in person!!) lo hacemos porque simplemente nuestros bebés comen, y comen de una teta.

martes, 24 de noviembre de 2015

"Lo estás haciendo bien"

¿Tan difícil es pronunciar estas 4 palabras? Parece que sí. Y si a la persona a las que se las vas a decir es joven, es tu hija (O familiar, el caso es que haya confianza) y primeriza: Es totalmente imposible!!
Da igual que no tengas ni puñetera idea del tema, da igual que no tengas hijos y que lo máximo que hayas criado sean raíces en un saco de patatas. El caso es opinar. Criticar.
Y es que por muy rico, sonriente, activo y estrujable que esté tu hijo, siempre podría (Debería!!) estar más gordo. Por supuesto tiene que dormir más, pero no en tus brazos ni en tu cama (Eso es una guarrada!) no, los niños de bien tienen que dormir en su cuna, y cuando pasean: en su carrito, nada de esos fulares!
Tienen que aguantar 3 horas entre toma y toma, pero si te pasas 5 minutos "Deberías despertarle, porque está tan débil que no tiene fuerzas ni para llorar y pedir". Pero ahí está, a los 5 minutos pidiendo teta y "Claro, si es que está muerto de hambre, no ves que tienes que darle biberón? Es que tu leche no es buena (Es aguachirri!!)"
Y, pues vaya, este niño sólo sabe llorar, lo estás malacostumbrando , y todo esto juega en tu contra, "no vas a poder hacer nada, todo el día con el meneíto y en brazos.. Suéltale y deja que llore para que se acostumbre" pero espera, "Pásamele, que quiero cogerle" (Solo una madre puede malacostumbrarlo, los demás brazos son chachis).
Y así, de brazos en brazos, mi cachorro, como si de una bandeja de pasteles se tratase, sonríe, pone muecas, ignora o te gorjea hasta que se cansa. Sí. Porque a esa edad se cansan rápido de todo. Y claro, llora, y tú dejas que esas personas intenten "calmarlo" pero no lo consiguen, y te lo pasan como si fuese la patata caliente a punto de explotar y... SHHH! Se calla.
"Si es que le estás consintiendo" Claro. Yo. Porque la idea de aceptar que es un ser con su propia personalidad, una personita pequeña que aún está adaptándose y aprendiendo a vivir en este mundo y que a veces, cuando se agobia, sólo necesita que su persona de confianza esté ahí, para transmitirle seguridad y amor.. No, esa idea es de locos.
Y así pasan los días.. Sobreviviendo a la familia y a las demás personas que se ven en disposición de juzgar y opinar. De aconsejar (por no decir casi "imponer") que tus 'métodos' no sirven y que no se hace así.
En el fondo, obviamente lo dicen con buena fé (imagino). Porque les importa, porque es lo que ellos han visto o han oído siempre. Algunos, te lo comentan porque es lo que hicieron ellos hace 30 o 60 años! Pero cansa igual, duele igual.
No sé en qué momento te conviertes en papá o mamá. No sabría decir si la maternidad y la crianza comienza en la concepción, en la primera ecografía, cuando notas la primera patada o justo cuando das a luz, pero en alguno de esos momentos, o quizá en cualquier otro, también nace y se gesta algo más que un bebé: Instinto.
Por ello, a todas las mamás, primerizas o no, a las jóvenes, a las que no son tan jóvenes, a las que amamantan y a las que no, a las que duermen con sus bebes y les portean, y a las que no lo hacen.. A vosotras: LO ESTÁIS HACIENDO BIEN!!
(Vosotros también papás! )

domingo, 15 de noviembre de 2015

LA MAMÁ FLOJA

Había una vez una mamá muy, muy floja.
La mamá floja era tan floja que estaba decicida: «¡Cuando nazca mi bebé, no trabajaré fuera de casa, me dedicaré a él!». ¡Pero qué floja! Redujo gastos: dejó de salir en las noches, dejó de comprar su mermelada gourmet de frambuesas silvestres, dejó de ir al cine todas las semanas y ya no ocupó la tarjeta de crédito; dejó de pedir comida a domicilio y empezó a cocinar e ir al mercado. Todo con tal de quedarse en casa, tirada en el sofá con el bebé encima. El bebé amaba eso, la tenía solo para él y se notaba el vínculo que desarrollaron los dos. Algo de «Apego», decía.
La mamá floja era tan, pero tan floja que estaba determinada: «No voy a levantarme en las madrugadas cada hora a calentar agüita para hacer la mamila». Se enteró de que la leche materna era lo único que el bebé necesitaba. Decidió dar solo pecho al niño hasta los 6 meses. ¿Pero ni una aguita? ¿La manzanilla pa’ los cólicos? ¿El anicito? No. Aún así, el bebé crecía y pesaba muy bien, ¡tenía músculos! Algo de «Lactancia Materna Exclusiva», decía.
La mamá floja era tan recontrafloja que sacaba su teta y la ofrecía cada vez que el bebé pedía. Es que de tanta flojera que tenía, no podía estar escuchando llorar al bebé de hambre y mirando al reloj cada 3 horas para darle de comer. No, no, era trabajoso, requería una logística impensable. Cada vez que el bebé lloraba, ella le ofrecía el pecho. El bebé se consolaba y se calmaba no importaba cuánto tiempo estuviera en el pecho de su madre. Algo de «Libre Demanda», decía.
Para colmo, la floja esa se echaba en la cama toda desparramada con su bebé para amamantar. ¡Así es, en la cama! No en el carísimo y bonito sillón de lactancia puesto cómodamente en la sala, frente al televisor; no en una silla especialmente diseñada para la recámara del bebé. No, no, se echaba en la cama a relajarse, dizque. Ella y el bebé relajándose. Había decidido desde el embarazo que no se pararía cada hora para ir a la recámara del bebé en la madrugada; simplemente, puso al bebé a su costado, compartiendo cama. El bebé dormía tranquilito al lado de la madre, nunca lloraba, y la mamá floja podía seguir dando teta en su cama a cada murmullo del bebito, y dormir la noche en paz, sin pararse. El bebé se sentía en el útero materno, con el calorcito de su mamá y el pecho cerca, era el paraíso dormir juntitos. Algo de «Colecho», decía.
La mamá era tan reflojaza que descubrió que no era necesario cargar aquella enorme carriola para todos sitios, armarla, desarmarla, meterla, sacarla, empujarla, guardarla. Descubrió que podía llevar al bebé dentro de un fular que no le cansara la espalda – es que era floja, pues – y, además, tranquilizaba al bebé. ¡Oh Dios! Era prácticamente la gloria. Ella podía ir a los lugares sin mucho trabajo o esfuerzo, incluso hacer sus tareas en casa (y veces hasta trabajaba desde casa con el bebé ahí dormidito… shhhhh). ¡Qué perezosa! Y mientras regresaba del mercado los sábados, le daba la teta a su bebé. Pero de tan requetefloja, ni siquiera se sentaba cómodamente en una banca a dar teta. No, no. Su bebé tomaba teta dentro de esa especie de paños enrollados a su cuerpo. El niño no lloraba, tenía poquísimo o casi ningún cólico, dormía rico, estaba más atento que los otros bebés, y la mamá estaba más feliz que nunca. Algo de «Porteo», decía.
Cuando su bebé empezó a comer, la réqueteréqueteflojisimaza, en vez de ir a licuar la comida para su bebé, solo la aplastaba con un tenedor. Lo dejaba sentir las texturas, experimentar. En vez de luchar para que no se ensuciara, pelear, estresarse, la mamá, flojita como era, lo dejaba comer solo, coger la comida con la mano y comer lo que quería, cuando quisiera. El tiro le salía por la culata, porque tenía que limpiar el suelo, después. Pero como estaba relajada de todo el día de cariños con el bebé, los pechos llenos de leche, el bebé bien alimentado, tranquilo, bien dormido y feliz, no era ningún sacrificio barrer medio metro de suelo, limpiar una boquita linda sucia de papa y brócoli mientras se ríen en el espejo del baño de alguna payasada del momento, o hasta aguantar el malhumor de su retoño a causa del nacimiento de los primeros dientes. Además, cuando el bebé se dormía a las 6:30 de la tarde, la floja podía avanzar un trabajito extra o echarse a ver una película con la pareja. No había nada más perfecto. Algo de «Baby Led Weaning», decía.
Los cercanos, familiares, amigos, e incluso el pediatra, se preocupaban por la evidente flojera de esa madre descriteriada, y cómo podría afectar al bebé en su desarrollo. Sin embargo, más felices no podían estar la mamá y su bebé: se veían activos, hacían todo juntos, se vinculaban cada día más.
¿Qué fue de la vida de la mamá floja y su bebé?
La madre floja siguió amando y criando a su hijo con amor, respeto e instinto maternal, mientras el resto seguía criticándola. Pero era tan floja que ni se molestaba en escuchar los consejos y órdenes de quienes nunca le importaron.
Ahora la madre y su bebé están decidiendo si mañana van al parque a las 4 de la tarde o si se sacan una siestita en ese horario y recorren el parque para más tarde. Porque da flojera tener que poner la diversión dentro de una rutina, ¿no?
Autora: Ivana da Silva

domingo, 1 de noviembre de 2015

martes, 27 de octubre de 2015

Yes.. we can!!

Parece que me repito, de verdad, pero es que no entiendo cómo se imagina la gente en su cabeza la idea de "Acostumbrar a un bebé a no dormirse en brazos"
Hoy ha tocado visita con el especialista, por temas que no vienen del todo al caso (poca ganancia de peso, bla bla bla, que ya comentaré si eso más adelante). El caso, es que he ido con el abuelo de mi cachorro (Véase: mi padre) para que escuchase por sus propios oídos lo que la buena pediatra me había dicho la semana pasada: que siguiese con Lactancia Materna Exclusiva y que todo iba bien. Hasta hoy.
Resulta que hoy ya no iba todo tan bien, y que en lugar de congelar la leche como estaba haciendo hasta ahora, para cuando me incorpore en breves a trabajar, pues ahora dice que se la dé a diario. Vale, hasta ahí lo puedo aceptar, al fin y al cabo, es para beneficio y engorde del enano.
Pero ante la presión abuelil, o ante yo qué sé qué, la pediatra hoy me ha dicho "Debes acostumbrarle a no estar en el pecho, que se duerma en la cuna, no tenerle encima, así no vas a producir tanta leche".
Ajá. Bien.
Por si no ha quedado claro, lo de tener a mi bebé en brazos EL TIEMPO QUE HAGA FALTA es por una necesidad suya, no mía. Quiero decir, que si le tengo en brazos es porque él lo demanda, no porque yo no esté pasando suficiente calor y quiera añadir 4,5kg en mi pecho casi 24h al día me pille donde me pille.
La pediatra, que todo sea dicho, es un encanto y dan ganas de cogerla en brazos a ella también. Lo comenta todo sonriente, y en ese momento es que hasta te sientes capaz. El bebé hace una toma perfecta delante suya, de estas de dejar mal a la madre: Agarre perfecto a la primera, succión continua, sin distracciones, y se suelta sólo y parece que satisfecho en unos 20minutos aproximadamente.
Y sales de allí pensando "Yes, we can!!!" y con tu padre comiéndote la oreja "Ves? si es que tú de pequeña eras igual, y nosotros..bla bla bla"
Llegas a casa, y aunque sólo ha pasado una hora, vuelve a querer pecho, se tira más de una hora mamando, por fín se queda dormido y en cuanto le sueltas con la sutileza ninja que te lleva la gracia más de 5 minutos, abre el ojo (sí, sólo uno) y te echa una mirada que si hablase diría algo asi como "¿A dónde te crees que vas, señorita?" y a esto le sigue el amago de un pucherito que es un imán para la teta. Lo ves y no puedes evitar acercarla de nuevo.
Y sí, se engancha, se queda dormido, y después de 5 minutos ninjas más vuelve a despertarse.
¿Agotador? sí. ¿Malcriado? Para nada. ¿Que me encantaría que pudiese estar más suelto y hacer eso de "Ponerle horarios"? Por supuesto. Mi salud mental me lo agradecería, pero es un bebé, y somos nosotros quienes nos debemos adaptar a su ritmo, y no al revés.
Y siempre se dice aquello de que "los niños y los borrachos nunca mienten", no? Pues al menos, por la parte de los niños, puedo decir que los bebés no lo hacen. Y si lloran es porque algo pasa y porque necesitan llamar la atención de la madre/padre o quien sea que les atienda para cubrir esa necesidad. Sea brazos, teta o que le pasees un rato porque se ha aburrido de mirar la misma pared.

jueves, 22 de octubre de 2015

¿Modas estúpidas? Por favor!!!

Esto es un blog basado en una opinión y experiencia personal, creado para reflejar aquí anécdotas, consejos o simplemente desahogos. No es la verdad absoluta, ni mucho menos, pero desde la más absoluta subjetividad, no puedo sino criticar artículos como este.
Sin contrastes, ni evidencias, sin rigor (y sin razón).. Cuánto daño pueden hacer opiniones y prejuicios como estos..
No, no son modas, y mucho menos estúpidas, así que, al contrario de lo que dice el artículo, lo comparto para ver lo que NO es de gran ayuda.

http://sabiasquep.com/p-las-mamas-modernas-y-sus-6-nuevas-modas-ridiculas-consejos-6047

miércoles, 21 de octubre de 2015

Se mira, pero no se toca

Falta de tiempo. Es como normalmente definiría mi estado actual, y motivo por el cual llevo casi 2 meses aplazando el sentarme a escribir.
Pero como he dicho, es como "normalmente" lo definiría. Ahora no. Ahora quizás lo llamaría "Sobrecarga de amor" o alguna ñoñada parecida. Y es que 9 semanas después de haber dado a luz, sigo totalmente enamorada de la vida. De mi vida, que no es otra que mi pequeño.
Recuerdo a finales del embarazo pensar en la cantidad de planes y cosas que quería hacer (E ilusa de mí creí realmente que haría) durante mi descanso por maternidad, que yo misma creía que hasta me iba a aburrir en este periodo puesto que los niños "duermen y comen" nada más. Y más o menos así es, lo de dormir y comer me refiero, no lo de aburrirse.
Empezando por el hecho de que las horas se pasan volando y apenas te das cuenta de ello, y de pronto te encuentras a las 2 de la mañana diciendo "¿A ver, qué me preparo para cenar?" y siguiendo por esa incapacidad de hacer nada cuando ves a tu bebé dormido y te parece que lo mejor que puedes hacer en ese momento es simplemente observarle. Porque sí, porque crecen por segundos, y porque no has visto nada tan bonito y que te llene tanto de amor que a esa personita.
Llevaba días con ganas de escribir sobre estos temas y mi idea era contar que hasta ahora, afortunadamente no había escuchado aún esa frase de "tu hijo te manipula" pero sí he tenido que oir a diario varias veces otras perlas sutiles que dan a entender lo mismo: aquello de "no le acostumbres a los brazos, porque luego no va a querer otra cosa" o eso de "Deberías enseñarle a dormir en su cuna" hasta ayer.
La frase para ser más exactos fue "Hombrecito, eres un manipulador", y para ponernos en situación, lo que sucedió fue esto:
Aprovechando que mi hijo, estaba durmiendo tranquilamente en el fular portabebé, me dediqué a ordenar y hacer algunas tareas de la casa, hasta que mi abuela se presentó en mi casa para ver al niño. Llevaba tan sólo una hora dormido, y evidentemente no iba a despertarle por mucha visita que hubiese en casa. Tras una hora más, justo cuando ya se iba a marchar ("Porque claro, si está ahí metido, no puedo cogerle, pues me voy"), rompió a llorar a gritos (malditos cólicos que nos han empezado a fastidiar desde este fin de semana): El caso es que le saco del fular, le beso, le abrazo y le acuno unos segundos. Se calma. Y claro: "Pues ya que se ha despertado, déjame que le coja, y deja de mecerle que ahora no está llorando y se va a acostumbrar".
Un minuto, es lo que tardó mi cachorrillo en volver a llorar. Y otro minuto el que le dejé a ella para intentar calmarlo. Lo meneaba, le frotaba la tripa, le decía cosas, y nada. Casi se lo arranqué de los brazos y le mecí durante 2 segundos y fue instantáneo. Dejó de llorar, entonces: Redoble de tambores!! "Hombrecito, eres un manipulador!". Intenté hacer caso omiso al comentario hasta que le siguieron más del tipo "Pues vaya plan, así no vas a hacer nada más, y vas a ver tú más adelante"..
¿Más adelante, qué? ¿Acaso hay ahora mismo algo más importante que él? ¿Algún motivo por el que deba dejarle llorar cuando puedo calmarle entre mis brazos?
Y lo más importante, ¿De verdad la gente puede creer que un bebé manipula? Son bebés! Han estado 9 meses dentro de su mamá, calentitos, escuchando su corazón, y protegidos. Ahora se encuentran en periodo de adptación a este mundo, desarrollando poco a poco sus sentidos y se dedican básicamente a sobrevivir.
Si llora, es que algo pasa, y si se calma cuando está con su mamá, perfecto! No encuentro motivos para que no deba ser así, de ahí el dicho "Mejor que en brazos", ¿No?
Y sobretodo.. si alguien piensa que no debo acostumbrarle a que esté en los brazos, ¿Por qué la insistencia de cogerle cuando vienen a verle? No, que se malacostumbra.. A partir de ahora, se mira pero no se toca ;P