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martes, 8 de noviembre de 2016

A ver si os enteráis! A las mamás no nos sobra el tiempo

" A ti que te sobra el tiempo.."

Llevo tiempo escuchando esta maldita frase, y ésta semana ya he estallado varias veces por ella. Y como de alguna manera tenía que romper el hielo después del parón post-operación quirúrgica de este verano, pues no me parece mala idea hacerlo como en los viejos tiempos: Despotricando.

No sé exactamente qué es lo que piensa una persona cuando nos dice esta frase, espero que lo haga desde la más absoluta ignorancia y no se trate de una falta de empatía, pero de verdad, si alguna vez a alguien se le ocurre decirle eso a una madre, que piense antes y haga una lista mental de todas las cosas que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (si es que lo hacemos!!).

Si una madre no trabaja, “tiene tiempo para hacer de todo”. Si una madre amamanta, tiene "demasiados tiempos muertos" para aprovechar. Si una madre trabaja desde casa, "es más sencillo organizarse". No. No confundamos los términos.

Como madre, pluriempleada, trabajadora fuera y dentro de casa, ama de ésta y además, persona, puedo asegurar que en mi día de 24 horas no me da tiempo a hacer ni la mitad de las cosas que mi cabeza planea.

“Será que no te organizas bien”

Pues mira, no.

Y si no, invito a cualquiera a que pruebe a levantarse a las 7.30am, organice la casa, conteste 20 emails, prepare el desayuno del peque, le dé de desayunar, limpie el resultado, le quite el pañal (batalla campal), le bañe, le seque bien, juegue un poco, le vista, se vista también, salga a la calle, de un paseo, vaya a hacer la compra (previa lista mental y organización de menú semanal), llegue a casa, duerma al bebé, aproveche ese rato para seguir trabajando, y si se da bien, comenzar a hacer la comida, recoger y limpiar la cocina mientras, y algún que otro desastre producido por muchos juguetes esparcidos por el suelo, terminar de hacer la comida con el peque en brazos, puede que poner una lavadora, o vaciar el lavavajillas, sacar a pasear a la perra o cualquier otro recado. Jugar un poco, dar de comer al cachorro, si se tercia, intentar comer tú, recoger todo, jugar un poco, cambiar el pañal (batalla campal), perseguirle un rato por la casa para evitar que se tire por las escaleras, o haga trastadas, o por qué no, hacer trastadas con él. Prepararle para salir, dar un paseo largo –perra incluída-, dormir al peque, generalmente al pecho, aprovechar esos momentos para hacer listas de tareas pendientes, escribir algún email, hacer llamadas, trabajar, o acordarte de esa maldita persona que te ha dicho que qué bien que tengas tiempo libre para estar todo el día con tu hijo. Preparar la merienda, aprovechar para hacer cosas, adelantar comidas (benditos tuppers!) jugar un poco, preparar la cena, organizar todo el zafarrancho de juguetes, dar de cenar, recoger y limpiar todo (trona, mesa, suelo, cara, manos, cuerpo entero de niño!) darle la teta y dormirle hasta que esté profundo. Aprovechar ese rato para cenar, a eso de las 22,30. Coger el ordenador, por fín tranquilamente, contestar los emails que han surgido, hacer las cuentas, facturas, y otros temas, revisar las RRSS si te acuerdas, trabajar en tu negocio, diseñando, editando y comiéndote la cabeza con el HTML, suspirar por la lentitud del internet, enumerar mentalmente las cosas que tenías que haber hecho y que te prometes que vas a hacer mañana, como acostarte pronto, porque hoy ya son las 2 de la mañana. Seguir un poco más, porque ahora es cuando cunde, sin interrupciones, trabajar, trabajar, trabajar… Despertarte una hora más tarde con el teclado clavado en la cara, al oir al cachorro despertarse ligeramente. Cerrar el ordenador, acostarte y soñando muy fuerte con que mañana durmáis hasta las 10 por lo menos.

Y yo pensando que soy muy floja y muy borde por decir que no tengo tiempo para ir al gimnasio, a la peluquería, para hacer recados, para hacer aquella tarea pendiente que me propuse hace 6 meses o para ir de casa en casa de visita!!

 ...

He vuelto!! ;) 

viernes, 1 de julio de 2016

El tema de la semana 10 #QuéDijisteQueNuncaHarías

Tras una semana de parón, vuelvo con la propuesta de @PapásBlogueros con el tema de la semana. 

Ésta vez toca contar aquellas veces en las que nos hemos comido nuestras palabras de "Yo nunca voy a..." porque finalmente, sea por el motivo que sea, lo hemos hecho.

En mi caso tengo varias, la verdad, y espero que no sumen muchas más, pero nunca se sabe! Lo que está claro es que en la maternidad tienes que estar con la mente abierta. Yo, por ejemplo, dije que no haría ninguna de estas cosas:


  1. Colechar: Me daba pánico al principio, y aún a día de hoy si me despierto de noche palpo y palpo hasta que noto al cachorro respirar. Pero colechamos desde la primera noche en le hospital, por comodidad, y porque nos encanta.

  2. Ponerle la tele/ordenador: La tele la verdad es que no la ve, pero últimamente recurrimos mucho a videos en el móvil cuando vamos en el coche, para distraerle.

  3. Perder la paciencia y gritar: Han sido pocas ocasiones y procuramos que no se repita, pero a veces, lamentablemente pasa. Y es quizás lo que más me preocupa y quiero cambiar.

  4. Dejar el trabajo por ser madre: Jamás pensé renunciar a trabajar, a seguir estudiando. Siempre pensaba que cuando se acabase la baja por maternidad tan cutre que tenemos volvería, pero aquí estoy. Haciendo malabares, porque soy incapaz de dejarle en una guardería.
Feliz semana!! Espero volver pronto al ruedo, en cuanto Papá Grinch y yo estemos de nuevo bien!!

sábado, 7 de mayo de 2016

Lactancia materna: Bancos de leche y conciliación en el I Congreso Suvinex

Éste miércoles 4 de Mayo, tuvo lugar en Madrid el primer congreso de Suavinex sobre lactancia materna y me parece muy importante hablar sobre todo de dos temas que se comentaron allí:

Lo primero, es la gran labor que hacen los bancos de leche, que, afortunadamente, aunque muy poco a poco, están creciendo. En España ahora mismo hay 10 bancos operativos y 2 más en proceso. Desde los cuales sólo en 2015 distribuyeron casi 4500 litros de leche materna a más de 1900 niños de 35 hospitales distintos. 

Ésta leche proviene de madres donantes, que previamente han realizado una entrevista y un examen médico para confirmar que no padecen ninguna enfermedad transmisible a través de la leche. Tras ello, las mamás se extraen la leche en su domicilio y una vez es entregada en el hospital es analizada para descartar patógenos y luego se mezcla con otras donaciones, para que la leche sea equilibrada nutricionalmente. 

Bancos de leche a fecha de 2016
Generalmente, los receptores son bebes muy prematuros o enfermos, cuyas mamás no tienen suficiente leche o por distintos motivos no pueden amamantarles.

La verdad, es que aunque no se pudo profundizar mucho por falta de tiempo, me pareció una labor preciosa, y que una vez establecida la lactancia, no es demasiado laboriosa y merece la pena por ayudar a unos bebés.

Para quien quiera más información de cómo funcionan los bancos, los requisitos para donar leche y todo el procedimiento, pueden visitar la siguiente web de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana.

La última parte del congreso, fue un debate sobre conciliación laboral y maternidad en el que participaron la periodista Carme Chaparro, Usue Madinaveitia, creadora de Mami Concilia, Laura Baena, del club de Malasmadres  y la psiquiatra y profesora en salud mental perinatal del Comité Técnico de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad, Ibone Olza.

Todas ellas contaron su propia experiencia personal sobre la maternidad y la conciliación con sus trabajos y se dieron muchos datos sobre la desigualdad de género que hay en la sociedad. No sólo refiriéndonos a la maternidad y al cuidado de hijos, sino también en el cuidado de las personas mayores, donde generalmente, la responsabilidad recae también desproporcionadamente en la mujer. 

Los desequilibrios salariales o los pocos cargos directivos ocupados por mujeres son otros puntos en los que hay que trabajar para luchar contra las diferencias de géneros además de revisar los permisos de maternidad y paternidad (Excesivamente cortos en nuestro país).

Un punto curioso que planteó Ibone Olza, fue, además de ampliarlos, añadir la posibilidad de que el padre pueda hacer uso de su paternidad de forma discontinua y no todo seguido desde el momento del nacimiento. Además, recalcó la importancia de que estos derechos no sean transferibles ya que las necesidades de los bebés varían y adoptando estas medidas, el bebé podría estar atendido al principio por la madre, cuando es más necesaria y a partir del año por el padre, puesto que los roles de éstos son distintos, ya que los padres favorecen mejor el juego y la excitación. Y probablemente, esta metodología beneficiaría también a las empresas.

Según estudios realizados, el 80% de las mujeres no pueden conciliar su maternidad con la vida laboral, por ello es necesario un cambio, en el que nos apoyemos unas a otras (ya que principalmente, somos nuestro primer enemigo al cuestionarnos entre nosotras).Alcanzar la corresponsabilidad entre ambos sexos, donde los padres se impliquen también en la educación y las tareas y evitar , como dijo Carme Chaparro esas situaciones que llevan a algunos a ser "Fugitivos del hogar". 

Los niños de 0-3 años no necesitan educación, necesitan presencia.
Y es que, si bien se consideran necesarias las escuelas con mayor margen horario o el gran abanico de actividades extrescolares, lo principal es revisar los horarios laborales, y la falsa necesidad de que todos ellos sean de modo presencial, ya que, en muchas situaciones, la posibilidad de trabajar, al menos en parte desde casa favorecería la conciliación. De modo que no sólo podríamos aumentar la cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos, sino también la calidad.

Ésto son solo algunas pinceladas de todo lo que se habló. Pero como resumen general: Nos queda mucho por hacer, pero hay que luchar por ello!









domingo, 29 de noviembre de 2015

Nunca digas nunca.. (Parte III) Conciliación laboral

Parece que fuese ayer cuando pensaba en mi futuro parto, en mi maternidad y en todas las cosas que iba a hacer durante ésta. Pensaba ponerme al día con todas esas cosas que siempre piensas hacer pero que nunca haces, darle un cambio a la casa, estudiar, leer, ponerme al día con series.. En fin, otra vida. 

Y tan desencaminada no iba. He llevado otra vida, una vida maravillosa: la de mi hijo. Me he dedicado en cuerpo, alma y paciencia a él (básicamente como todas las madres, tampoco he hecho nada especial) Pero ahora no estoy preparada para dejarla. Y él tampoco.

No es suficiente tiempo, apenas consigo que mi cachorro aguante una hora desde que suelta el pecho hasta que vuelve a cogerlo  ¿Y yo tengo que volver a trabajar y separarme 8 horas al día de él? No. 

Temo demasiado el momento, me agobio, y hasta lloro de pensarlo. Vaya mierda de respaldo tenemos!!! 

No quiero volver a trabajar y dejar a mi bebé en una guardería, ni con un familiar, ni amiga, ni canguro ni nada. En estos 3 meses y poco me he separado tan sólo 2 veces de él, y se ha quedado con su padre.

La primera vez, no llegó a una hora, básicamente fui a hacer la compra. La segunda, he de reconocer que lo cronometré: 2 horas y 10 minutos. Con un mega biberón de mi leche preparado para la ocasión, y pese a ello, por lo visto, hubo varios momentos de crisis.

Llegados a este punto, pienso en que lo mejor que puedo hacer es no trabajar por ahora, hasta que la situación me lo permita. apretarse el cinturón y al menos conseguir llegar a los 6 o 7 meses del bebé. Porque esa es otra!

Si hasta los 6 meses la lactancia es exclusiva, ¿Por qué tenemos tan sólo 16 semanas de descanso por maternidad? quien puede, suma las horas de lactancia y consigues ampliar unas 4 semanas más. Pero de cualquier modo, no es suficiente. 

Existe la posibilidad de no acumular las horas de lactancia, y disponer de una diaria durante tu jornada laboral para amamantar a tu pequeño hasta que tenga los 9 meses. Lo cual, y sin basarme en ningunas estadísticas probadas, es otra auténtica basura ya que la probabilidad de cuadrar esa hora es en la mayoría de los casos algo casi imposible.

Así que en esas estamos. En la tesitura de tener que elegir entre ver a nuestro hijo crecer, o hacer un esfuerzo y que no trabaje. Pero no todo el mundo puede permitírselo. Es mas, hay quienes ni siquiera pueden disfrutar de esas escasas semanas de permiso y deben incorporarse antes, me imagino, que con todo el dolor de su corazón.

Llevo varios años siendo económicamente independiente, asumiendo mis gastos y pese a que antes cobraba más de lo que necesitaba gastar nunca he pecado con grandes derroches, más bien al contrario. Pero todo cambia y las necesidades ya no son las mismas, por lo que de nuevo, nos sumimos en otro cambio más dentro de esta etapa. Con un poco de miedo, sí, pero contentos. Todo tiene su recompensa. La mía: bebé 24 horas!