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martes, 8 de noviembre de 2016

A ver si os enteráis! A las mamás no nos sobra el tiempo

" A ti que te sobra el tiempo.."

Llevo tiempo escuchando esta maldita frase, y ésta semana ya he estallado varias veces por ella. Y como de alguna manera tenía que romper el hielo después del parón post-operación quirúrgica de este verano, pues no me parece mala idea hacerlo como en los viejos tiempos: Despotricando.

No sé exactamente qué es lo que piensa una persona cuando nos dice esta frase, espero que lo haga desde la más absoluta ignorancia y no se trate de una falta de empatía, pero de verdad, si alguna vez a alguien se le ocurre decirle eso a una madre, que piense antes y haga una lista mental de todas las cosas que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (si es que lo hacemos!!).

Si una madre no trabaja, “tiene tiempo para hacer de todo”. Si una madre amamanta, tiene "demasiados tiempos muertos" para aprovechar. Si una madre trabaja desde casa, "es más sencillo organizarse". No. No confundamos los términos.

Como madre, pluriempleada, trabajadora fuera y dentro de casa, ama de ésta y además, persona, puedo asegurar que en mi día de 24 horas no me da tiempo a hacer ni la mitad de las cosas que mi cabeza planea.

“Será que no te organizas bien”

Pues mira, no.

Y si no, invito a cualquiera a que pruebe a levantarse a las 7.30am, organice la casa, conteste 20 emails, prepare el desayuno del peque, le dé de desayunar, limpie el resultado, le quite el pañal (batalla campal), le bañe, le seque bien, juegue un poco, le vista, se vista también, salga a la calle, de un paseo, vaya a hacer la compra (previa lista mental y organización de menú semanal), llegue a casa, duerma al bebé, aproveche ese rato para seguir trabajando, y si se da bien, comenzar a hacer la comida, recoger y limpiar la cocina mientras, y algún que otro desastre producido por muchos juguetes esparcidos por el suelo, terminar de hacer la comida con el peque en brazos, puede que poner una lavadora, o vaciar el lavavajillas, sacar a pasear a la perra o cualquier otro recado. Jugar un poco, dar de comer al cachorro, si se tercia, intentar comer tú, recoger todo, jugar un poco, cambiar el pañal (batalla campal), perseguirle un rato por la casa para evitar que se tire por las escaleras, o haga trastadas, o por qué no, hacer trastadas con él. Prepararle para salir, dar un paseo largo –perra incluída-, dormir al peque, generalmente al pecho, aprovechar esos momentos para hacer listas de tareas pendientes, escribir algún email, hacer llamadas, trabajar, o acordarte de esa maldita persona que te ha dicho que qué bien que tengas tiempo libre para estar todo el día con tu hijo. Preparar la merienda, aprovechar para hacer cosas, adelantar comidas (benditos tuppers!) jugar un poco, preparar la cena, organizar todo el zafarrancho de juguetes, dar de cenar, recoger y limpiar todo (trona, mesa, suelo, cara, manos, cuerpo entero de niño!) darle la teta y dormirle hasta que esté profundo. Aprovechar ese rato para cenar, a eso de las 22,30. Coger el ordenador, por fín tranquilamente, contestar los emails que han surgido, hacer las cuentas, facturas, y otros temas, revisar las RRSS si te acuerdas, trabajar en tu negocio, diseñando, editando y comiéndote la cabeza con el HTML, suspirar por la lentitud del internet, enumerar mentalmente las cosas que tenías que haber hecho y que te prometes que vas a hacer mañana, como acostarte pronto, porque hoy ya son las 2 de la mañana. Seguir un poco más, porque ahora es cuando cunde, sin interrupciones, trabajar, trabajar, trabajar… Despertarte una hora más tarde con el teclado clavado en la cara, al oir al cachorro despertarse ligeramente. Cerrar el ordenador, acostarte y soñando muy fuerte con que mañana durmáis hasta las 10 por lo menos.

Y yo pensando que soy muy floja y muy borde por decir que no tengo tiempo para ir al gimnasio, a la peluquería, para hacer recados, para hacer aquella tarea pendiente que me propuse hace 6 meses o para ir de casa en casa de visita!!

 ...

He vuelto!! ;) 

lunes, 16 de mayo de 2016

#ElTemaDeLaSemana es #UnRecuerdoQueMeAyudeASalirAdelante

Esta semana @PapásBlogeros nos animan a sacar un paquete de kleenex y contar cuál es ese
recuerdo que nos ayuda a salir adelante.

No soy mucho de caer en el pozo, más bien al contrario, trago y trago y trago y cuando exploto generalmente es en modo mala leche que no querrías tenerme delante, ni en 20 kilómetros a la redonda, a los 5 minutos se me pasa y soy más tierna que un canasto de gatitos.. Pero a veces sí que puedo ponerme un poco nostálgica de más y hacerme esas preguntas que todos en algún momento nos hacemos.

¿Por qué? ¿Por qué a mí?

Esta soy yo, con mi madre, en una de las pocas fotos que pudimos hacernos. Pocas, porque deberíamos haber tenido miles de álbumes juntas. Pocas, porque la vida me la arrebató cuando yo era una niña. 

Por eso recuerdo con una sonrisa todos los momentos con ella. Porque la vida es para vivirla, besarla y sonreirla todo lo larga que ésta sea!



lunes, 9 de mayo de 2016

#ElTemaDeLaSemana va sobre #FigurasInspiradorasEnTuVida : Mi gata

Sí, no me he confundido: El tema de la semana es "Figuras inspiradoras en tu vida" y yo, elijo a mi gata. ¿Por qué?

Pues porque, aunque obviamente hay muchas personas que me inspiran en diferentes aspectos de la vida, ya que el blog trata de maternidad, una de las primeras lecciones sobre ello me la dio ella.

Al principio, cuando nació mi cachorro, tuve problemas con la lactancia, el peque no cogía peso y el apoyo externo más allá de Papá Grinch era nulo. Todo el mundo me decía que abandonase, y que fuese al biberón.

En uno de los puntos más bajos de ánimo, me encontré a mi gata mirándonos, y me puse a pensar. Antes de que llegase a mí, Olly (mi gata) fue encontrada resguardándose de la lluvia y el frio en invierno y protegiendo a dos de sus crías. Ella apenas tenía unos 8 meses y ya era mamá. Las condiciones no eran las mejores, pero no por ello desistió y las sacó adelante.

Entonces.. si la naturaleza es sabia, yo, como una mamífera más ¡Claro que podía hacerlo! Sólo tenía que confiar en mi instinto.. Y así fué.

Puede que leyéndolo, todo esto suene un poco raro, pero si nos paramos a pensar.. La vida está llena de supermamás que nos recuerdan que podemos con todo.


miércoles, 4 de mayo de 2016

#ElTemaDeLaSemana es #ElPeorMomentoDelDía, cuando ya no sabes qué hacer.


No todo en la vida iban a ser sonrisas y buenos momentos!! Esta semana, desde @PapasBlogueros nos proponen que comentemos cuál es ese momento del día que calificaríamos como el peor.


9 AM (o cualquier otra) llevo horas levantada (Si es que he dormido algo).Cachorro en modo "Lloriqueo porque estoy hiperactivo/me muero de sueño/No me aguanto ni yo, mamá". 
La comida a medio hacer, la casa sin tocar y yo.. Bueno, mejor ni hablamos. 

Le cojo en brazos: No, no te quiero. 
Le suelto: Oh, Dios mío, mamá, que se acaba el mundo! 
Le vuelvo a coger: Que no, que quiero algo, pero no sé qué. 
¿Quieres Teta?: Oh, sí, TETA! pero te muerdo! pero no la guardes! que quiero verla!
Me ducho y vamos a pasear: ¿Ducharte?, pero de qué vas! Esto no es un spa
Bueno, pues nos quedamos, toma, vamos a comer: No, no.. no te confundas.. 
Pero.. Que no!! 
¿Y entonces?: Pues piensa algo

Y así.. a veces acabamos en la calle como buenamente podemos, a veces aguantamos en casa, a veces al comida se queda sin hacer, y a veces la Teta Todopoderosa consigue ganar..

miércoles, 20 de abril de 2016

Supermamis, culpabilidad y yo..

Parece mentira que cuanto más mayores y autónomos son los bebés, menos tiempo te queda a ti. Y es que si de muy bebé podía hacer pocas cosas por tenerle siempre encima (si no, era imposible dormirle y mantenerle así) a día de hoy, no es que en ese aspecto haya cambiado mucho, porque cuando empiezas a "ver la luz" en algún aspecto, surge uno nuevo..

No quiero que se malentienda, estoy encantada con mi vida, adoro pasar las mañanas jugando con mi cachorro, disfrutar de cada una de las sonrisas que me dedica cuando se le ilumina la carita al verme. (Que habría que ver mi cara cuando le veo yo a él). Pero a veces, al final del día, cuando se queda dormido y puedo, después de un buen rato, desengancharle de la teta, hago resumen de todo lo que he hecho desde que me levanté unas 15 horas antes y me doy cuenta de que ni siquiera he podido darme una ducha tranquila, comer algo sin un bebé en brazos en menos de 5 minutos o hacer una llamada de las miles que tengo pendientes!

Nunca he ido de "Supermami", ni me considero, ni quiero que me consideren como tal, menos aún cuando sólo tengo un bebé! De hecho, tanto que me quejo de las críticas y soy yo misma quien me exijo a veces más de lo necesario.

Vivo en un contínuo "Quiero y no puedo y un puedo, pero no quiero". Me explico: Durante el día, desde que nos levantamos a eso de las 7.30 de la mañana, mi peque y yo jugamos, cantamos, hacemos galletas caseras y comidas, nos bañamos, salimos a pasear, a comprar o a que nos dé el sol, hacemos tonterías, y a veces nos echamos siestas últimamente interminables a la teta e infinidad de cosas más. Y me encanta, pero una vez acaba todo eso, cuando Cachorro está durmiendo ya por la noche, es cuando definitivamente puedo aprovechar para recoger todo, limpiar a fondo, doblar o poner lavadoras, hacer comidas más elaboradas.. o símplemente sentarme a ver una serie o a escribir.

La mayoría de los días, para esas horas estoy agotada, y por eso, todas esas cosas se quedan por hacer. Hago una y aplazo tres. Hay otros días que me obligo a aguantar, y al día siguiente me arrepiento ya que acabo durmiendo un par de horas de mala manera, con múltiples despertares para enganchar al peque, y estoy en modo zombie.

Es por eso, que durante el día, me siento culpable, sí, culpable de desear que Bebé se durmiese las siestas y se soltase del pecho, para yo ser "Libre" unos minutos. Culpable cuando me veo en el espejo con ese estilo desaliñado que últimamente me caracteriza e intento distraerle para evitar salir esa mañana a pasear porque no me apetece, o al menos no con esas pintas. Culpable de alegrarme de esas siestas que son un poquito más largas, porque aunque no puedo hacer nada, intento reorganizar mentalmente las cosas pendientes. En definitiva por todos los momentos en los que siento que necesito un respiro, o aquellos en los que me lo permito.

Pero sobretodo me siento culpable cuando veo la mirada de mi bebé, que demanda mi atención y yo estoy deseando todas esas cosas en lugar de disfrutarlo plenamente. Así que en esas estamos, que cuando quiero, "no puedo" y cuando puedo, pues ya es que no quiero y con esto me invade la culpabilidad y a la vez sé que todo esto es normal, que los primeros meses son así, y que sobretodo, esto es lo que he elegido. Ser primero mamá y después todo lo demás. Al fin y al cabo, lo mejor que sé darle a mi bebé es mi atención y mi tiempo. Porque dentro de poco, cuando menos me lo espere, "veremos la luz", el cachorro ya no será tan cachorro, y supongo que ya tendré tiempo de recoger, ver series, escribir o dormir, o al menos decidir si quiero hacerlo.

miércoles, 6 de abril de 2016

24 horas saben a poco..

La idea de este blog nació el mismo día que confirmé que estaba embarazada. Desde bien pequeñita he escrito diarios, que abandonaba al poco tiempo, que volvía a recuperar de nuevo para volver a abandonarlo, y así desde hace unos 20 años mínimo.

En la adolescencia, llevé varios blogs en internet, de nada en particular, simplemente contaba mi día, para mi, porque me gusta escribir y desahogarme, y conservar para un futuro los recuerdos bonitos con más detalles que los que mi memoria pueda conservar.

El caso, es que hace un año, por una cosa y por otra, por quizás el horrible primer trimestre que tuve con todos sus cambios laborales y personales, finalmente no lo empecé. Y aquí estoy, con millones de recuerdos del embarazo e ideas por plasmar y sin saber bien cómo. Y cada día se van acumulando más..

Jamás pensé que la maternidad podría cambiar tanto a alguien, al menos a mí en particular. Cómo, de pronto, tus prioridades de hasta ahora pasan a un segundo plano, o incluso desaparecen. Y parece que tu mente se multiplica y no para de tener ideas e ideas, nuevos proyectos e ilusiones para llevar a cabo, que luego, siendo realistas, al final del día la mayoría quedan en eso, ilusiones, porque los días no dan más de sí.

Me gustaría poder conservar para siempre cada instante que vivo, cada pequeño logro, cada sonrisa, carcajada, incluso cada pucherito adorable de mi pequeño (crecen tan rápido!!).

Y en fin, que me estoy poniendo ñoña hasta el punto de que están asomando las lagrimillas (y todo porque he tenido que vaciar ahora la tarjeta del móvil y me he hecho un repaso de todas las fotos desde el nacimiento. Repito: Crecen tan rápido!!!) 

Conclusión: Hoy no voy a hablar de nada. Tan sólo quería dedicar unas palabras al gran amor de mi vida, a la personita que tengo ahora hecha una bolita durmiendo junto a mí, a la que ha cambiado todo el sentido de mi vida, a quien se ha convertido en eso: En mi vida.

PD: Y sin dudarlo, a su papi, que sin él no sería posible nada de ésto. Os quiero hasta la luna.. Ida y vuelta.. por supuesto :P




miércoles, 30 de marzo de 2016

Mami-fit o gordi-mami?

El otro día leía un artículo sobre un cochecito de bebes especialmente diseñado para mamás "runners" y pensé "Pues vaya, tontería, otra cosa más de las modas.." Y justo, este pasado fin de semana, veo a una madre (Con un cuerpo 10, la verdad) preparándose en Madrid Rio dispuesta a correr con su bebé, que iba en ese cochecito!! 

La verdad, es que olé por ella, a mí me daría mucho miedo, por mucho que esa zona esté habilitada para corredores, pero yo, que no consigo sacarme el carnet de carro de bebé en circuito cerrado ni a la de 10, temería que a la mínima piedrecita o cualquier otro obstáculo, mi cachorro pudiese volcar.

Pero bueno, a lo que venía a hablar, es a la cantidad de información que nos meten continuamente en televisión, en publicidad, en internet.. Todo con mensajes subliminales y otros no tan sutiles que vienen a decir que tienes que estar perfecta, cuanto antes mejor, después de que des a luz a tu bebé!

Cada vez nos acostumbramos más a ver a la famosa de turno, tan solo 3 o 4 semanas después de traer al mundo a su retoño, posando o directamente en televisión con una figura espectacular, que cualquiera diría que ese cuerpo alguna vez haya alojado a un bebé. 

La verdad, es que salvo por una cuestión práctica de no querer renovar todo mi armario, nunca he tenido una prisa excesiva por recuperar la figura. Es más, desde el parto, la "situación" ha empeorado un poco, pero es que ahora mismo considero que tengo cosas más importantes que rendirle culto a mi cuerpo (Y que no me da la vida, la verdad).

Esto no es un sermoncito del tipo "Amemos las curvas, mujeres reales, bla bla.." sino sentido común.
En toda recuperación lo que afectará principalmente, entre otras cosas, es el estilo de vida, los hábitos y ante todo, la genética. Así pues, una puede estar matándose a hacer ejercicio y a comer como un pajarillo para no obtener apenas resultados. Y si encima, enciende la televisión y ve a una superescultural mujer divina de la muerte, con su maquillaje, su vestido ceñido, su culo prieto, el vientre plano, el pecho perfecto y diciendo "Uy, con la lactancia apenas me queda tiempo para mí, pero hay que aprovechar" pues, sinceramente, igual, dependiendo de cómo te pille el día, te dan ganas de tirar el mando a la tele para no volver a encenderla.

En fin, que estos temas, los considero bastante delicados, y por mucho que a veces nos dediquemos a sonreir y a saludar todo lo politicamente correcto que sepamos, no quita que a veces no deseásemos mandar a la China a determinadas personas, que desde su más puro pachorrismo te sueltan cada comentario que menudo hachazo!

Todavía recuerdo el día después de dar a luz, la habitación llena de gente y yo llena de hormonas y de amor y felicidad, cuando la querida abuela de mi pareja, nada más verme me dijo "Anda, que cómo te has quedado, todavía tienes otro dentro!"

Pues mira, debe ser el grinch, que demos gracias que aún consigo medio-aguantarlo dentro de mí, porque si un día explotase.. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Las hay que no queremos "conciliar" (por ahora)

El tema de la conciliación laboral está en auge. Con la incorporación de la mujer al mundo laboral hemos dado un paso adelante en ciertas cosas, y uno para atrás en otras.

Cuando me quedé embarazada, no tenía un contrato fijo, y al estar en un puesto de trabajo de riesgo tuve que decirlo en cuanto me hice la prueba, y aunque no me lo dijeron explícitamente, un mes más tarde no me renovaron por estar embarazada. 

Dada la situación, yo pensé que ya no trabajaría, pero una semana más tarde, conseguí un contrato en otro sitio, y ahí permanecí hasta 2 meses antes de dar a luz. Prometimos, ambas partes, que cuando pasase mi tiempo de maternidad, volvería y allí me contratarían de nuevo, pero yo no tenía ni idea de lo que me esperaba.

Según se acercaba la fecha, sobretodo a partir de las 10 semanas, empecé a asumir que sería incapaz de dejar a mi bebé durante 9 horas en una guardería para irme a trabajar (para que sobretodo gran parte de ese sueldo se fuese en pagar la guardería y la plaza de garaje del trabajo...) Y más aún, teniendo en cuenta que el turno que tendría sería de tarde, de 15 a 22. Totalmente inviable con una guardería.

Por lo que la conciliación en mi caso, es imposible. Pero ese no era el mayor problema. El verdadero problema es que NO QUIERO.

No quiero separarme de mi bebé, para que otra persona le cuide, le críe, le vea crecer. Estos momentos, tan mágicos y tan únicos, no se van a volver a repetir, y al fin y al cabo, enseguida empiezan el colegio, por lo que la "loca" idea de no trabajar al principio, al menos el primer año, no me parece tan descabellada.

Pero no todo el mundo opina igual, y hay quienes incluso acusan a quienes decidimos actuar así de tirar por la borda todo lo que muchas mujeres han conseguido luchando durante años. Pero es que tenemos derecho a vivir nuestra maternidad como queramos.

Y no por ello somos menos mujeres, ni unas anticuadas, ni unas mantenidas, ni flojas, ni nada de todo lo que se escucha. Esta semana, alguien se ha atrevido a asegurarme que si no vuelvo a trabajar pronto me voy a convertir en una "cateta" y que no debo creerme "mejor madre" por no trabajar y dedicarme exclusivamente a mi hijo. Cosa que además no es cierta ya que sí estoy trabajando todos los días que libra mi pareja, pero claro, hay quienes no consideran trabajo aquello que no es de lunes a viernes,

Jamás pensé que fuese a ser así. Que la maternidad pudiese cambiar tanto a alguien, o, más que cambiar, ayudar a redescubrirse a una misma. No me considero para nada mejor madre, ni mejor mujer ni nada parecido. Simplemente, mientras la situación lo permita, no veo ningún problema en alargar mi incorporación al trabajo. Al igual que si fuese al revés, y mi pareja fuese quien no tuviese un contrato fijo y yo sí, me parecería igual de válido que él se quedase en casa cuidando del peque.

Una vez más, como en todo lo que comento aquí, se trata de respeto. De evitar juzgar las situaciones de los demás, sus decisiones y en definitiva, permitir que cada uno viva su vida y su mater/paternidad como desee, acorde a sus creencias y pensamientos que no tienen por qué coincidir con los nuestros.

Porque al fin y al cabo, se trata de trabajar para vivir, y no vivir para trabajar.

lunes, 14 de marzo de 2016

Cuando te cuestionan hasta el respirar

Texto original extraido de http://www.masalladelrosaoazul.com
Hay días, como hoy, en los que ya no te queda casi ni una gotita de energía para seguir luchando. Luchando por defender tus opiniones, tus creencias, luchando por defender tu derecho a ejercer tu vida con libertad.

Ésta misma semana he leído en algún sitio que ahora no recuerdo, un artículo donde tras una encuesta, habían determinado que el recibir continuamente críticas sobre la crianza se podía considerar violencia. Es decir, al igual que se considera violencia a aquella psicológica en la que se reciben insultos, descalificaciones o amenazas entre otras cosas, se puede considerar todo acto que consiga minar la confianza de una persona. 

Y es que, no sé en otros temas, pero en cuanto a maternidad se refiere, hablando por mi propia experiencia y lo que he visto en las demás madres que me rodean (Grupos de lactancia, de juego y vecinas) parece que existe una carta blanca para recibir todo tipo de críticas desde el momento en que das a luz. (O antes)

Ojo, hay que diferenciar, sabemos que existen las críticas constructivas y las destructivas. Pero hay una delgada, por no decir invisible, linea que separa a unas de otras. Y cuando a familia se refiere, parece que todo vale si nos acogemos al dicho "Donde hay confianza, hay asco".

En mi opinión, y resumiendo un poco lo que recuerdo de aquel artículo: Nadie se libra. Esto no es una queja en nombre de todos los partidarios de la crianza natural, del apego, ni de la lactancia ni de nada. No, esto no es los del A contra los del B, como cuando íbamos al colegio. Esto es violencia gratuita, porque sí. Porque de esto todo el mundo puede opinar aunque no sepa, ya que al fin y al cabo, lo ves a diario y con eso ya vale para que alguien genere una opinión.

Prácticamente se trata de que si una madre dice que su hijo toma biberón se la critica porque lo mejor es dar el pecho. Si una madre da pecho, se critica porque lo mejor es el biberón, y si alguien da mixta, pues se la criticará por indecisa, digo yo. Y así con cada aspecto susceptible a ser debatido sin la intención de que ninguna de las partes ceda.

Habrá a quien esto le parezca exagerado, ya que al fin y al cabo, las críticas en nuestra sociedad están casi normalizadas y parece algo natural. Sin pararnos a pensar en que alguno de estos comentarios, puede caer en un momento poco afortunado en el que una madre, o padre, se sientan dolidos, vean afectada su confianza, su capacidad para discernir e incluso duden de su manera de actuar. Sobretodo si todo esto llega de parte de la familia o de los amigos más cercanos. Aquellos de los que ilusamente esperas mayor apoyo y comprensión. 

Y la mayoría de los días, que te digan que estás malcriando a tu hijo por darle teta cada vez que quiere, que se va a acostumbrar a los brazos, que teniéndole todo el día en la mochila nunca va a querer estar sólo, que nunca vas a sacarle de la cama si siempre duerme contigo, que a este niño le falta un buen cocido (o un mes a base de biberones vas a ver qué gordito se pondría).

La mayoría de los días, todos estos comentarios hasta pueden hacerte gracia, pero hay días, como hoy, días en los que te machacan durante horas repitiéndote una y otra vez que absolutamente todo lo estás haciendo mal, días en los que te cuestionas hasta tus propias creencias, días en los que ya no tienes voz ni fuerzas para seguir defendiéndote. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Apego, mamitis y lo mal que lo haces..

 
He ganado la medalla a la "Ilusa del año". Sí.. Ilusa por creer que poco a poco las cosas se iban a ir relajando, que las opiniones no pedidas iban a ir cesando progresivamente y que todo se volvería más armonioso a mi alrededor. Y no.

Pero para eso estamos aquí.

Desde que me quedé embarazada activé el modo "Grinch" al máximo. Me conozco, y por ello fui avisando de todo lo que no quería que sucediese, lo que me molestaba, y en definitiva intentando dejar claro a todo el mundo de la manera más correcta posible que si no he pedido una opinión es porque no me interesa. Pero parece ser que tengo que mejorar.

Y es que la sociedad en general sigue empeñada en creerse en el derecho de opinar, juzgar y dar consejos de crianza a los demás, como si se encontrasen en posesión de la verdad absoluta.

La situación es la siguiente: Bebé de 6 meses y medio, con lactancia materna exclusiva a demanda que ya devora come otras cosas y su cuidador principal es mamá. Por lo general, cuando quiere dormir, comer, se encuentra mal, se asusta o simplemente le apetece, pide teta. Además, a estas alturas, él se vale por sí sólo para llegar a ella sin ayuda si se encuentra en mis brazos por lo que casi se sirve él mismo.

Diagnóstico: Le estoy malcriando, así lo único que voy a conseguir es que sea totalmente dependiente y que tenga mamitis. No va a ser capaz de estar con otras personas y yo no voy a poder nunca hacer nada porque siempre estoy con él.

Resulta, que el responder a la llamada de mi bebé rápidamente, el no dejarle en la cuna sino que duerma conmigo, el portearle a diario y prácticamente de manera exclusiva desde que nació, y el ofrecerle el calor del pecho (que no sólo es alimento) me convierte en una "Ñoña", en una mala madre, en una "hippie extremista" y varios calificativos más. 

Y mi cachorro, por tanto, es un consentido, un llorón, un dependiente, un apegado, un manipulador e infinidad de etiquetas que ningún bebé debería tener.

No puedo explicar cuánto me ha cambiado la maternidad, sobretodo en la manera de pensar. Hace meses era incapaz de plantearme renunciar a trabajar por dedicarme casi en exclusividad a mi pequeño, y a día de hoy, simplemente saber que 2 días a la semana tengo irme unas 3 horas se me hace un mundo. 

Mucha gente ya me pregunta "¿Y has vuelto a trabajar? ¿No vas a hacerlo? ¿Pero no vas a llevarle a la guardería?" y algunos se permiten añadir la coletilla de "Pues todos el mundo lo hace, no vas a ser mejor madre por ello".

Correcto.

No soy mejor madre por ello, pero si soy más feliz así y creo que mi bebé también. Por ello en la medida de lo posible trato de hacer mi vida lo más acorde posible a mi manera de pensar. Y no me creo mejor por ello, ni considero a las demás madres peores.

Ninguna persona puede ni debe juzgar tu maternidad/paternidad, ya sean o no padres. Nadie debería creerse superior al instinto y sobretodo, nadie debe sentirse peor madre/padre por unas opiniones no pedidas.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un brindis por el percentil 3!

La muñequita no-rechoncha de mi cachorro.
Hoy puede que escriba muy grinch, pero creo que es necesario. Igual la mayoría de las personas no sabe de la existencia de la palabra percentil hasta que tiene un hijo, y en algunos de los casos, esa dichosa palabra hasta ahora desconocida se convierte en una pesadilla sobretodo cada vez que acudimos a las revisiones con su pediatra o enfermera. 

¿Qué es un percentil? Pues desde el punto de vista pediátrico, podría decirse que es una forma de asustar, presionar y aburrir a los padres, pero para ser correctos, la realidad es que se trata de una medida estadística para calcular en qué punto se encuentra un niño (en peso, altura, y perímetro cefálico) en comparación a los demás niños de su edad, raza y sexo.

Básicamente  es ordenar las medidas de mayor a menor de 100 niños. El niño más alto sería el percentil 100, y el más bajo el 1. Cuando acudimos a las revisiones, siempre te dicen:

- Pues de peso está en el percentil 25 y de altura en el 50 (Por ejemplo).

Eso quiere decir que si pusiésemos en fila a todos esos niños, en cuanto al peso, habría 24 niños por debajo (con menos peso) y a 75 por encima. Y en cuanto a la altura, pues estaría justo en la mitad.

¿Problemas? Pues que parece que si no estamos en un percentil de 50 para arriba los niños están mal, y no es así. Estamos acostumbrados a ver niños rollizos, con mofletones y michelines desde las muñecas hasta los tobillos, y cuando vemos a uno que no se le marcan tanto, pues ya es raro no escuchar la frase de "Uy, pero está muy delgado, a este niño le hace falta suplementar con biberón".

Como madre  hasta las narices de tanta tontería y enfermera de pediatría hago un llamamiento para dejar de asustar a tantos pades! Llevo años viendo en la consulta a niños que pesan más y a niños que pesan menos, algunos en el percentil 3 y otros en el 97, y los sigues viendo durante años cómo crecen sanos y fuertes, sin ningún problema en su curvita del 3 o la que le toque, a veces no llegan ni a la curva. Y no pasa nada.

Y es que para que haya un niño 97, tendrá que haber 96 por debajo suya, no? Y no significa que estén peor ni mejor, en cada caso afecta la genética, el metabolismo de cada niño y muchas cosas más.

A ver, bien es cierto que los percentiles cumplen una función y nos sirven de ayuda en algunos casos donde realmente sí hay un problema de crecimiento o peso. Pero como toda herramienta, mal usada, puede hacer mucho daño.

Mi hijo nació en un percentil 50 de peso pero desde la siguiente revisión bajó a un percentil 3, y desde entonces se mantiene ahí (de hecho, ni llega, está en un 2,3) y para rematar la faena, de altura se encuentra en el 75, lo que le hace ser un bebé alto y delgado, que no tiene por qué ser un palillo.

Le hemos controlado, pesándole regularmente y viendo que su ganancia es normal (tirando a alta incluso) y él está sano, fuerte, muy activo y atento a todo, de hecho demasiado avanzado para su edad. Y pese a todo esto, seguimos lidiando a diario con personas que opinan que necesita un biberón porque "mi leche no es buena".

Afortunadamente, después del primer mes y medio, en la consulta no le han dado mayor importancia, ya que como digo, va subiendo progresivamente pero yo imagino a madres, sobretodo primerizas, que no conozcan realmente cómo funciona, y que les alarmen de esta manera, y hablo principalmente de gente que ni siquiera es personal sanitario, como me ha pasado a mí. 

Volvemos a lo mismo de siempre: Opinólogos. Padres, abuelos, vecinos o quien sea, que cree oportuno soltar su opinión no pedida y preocupar sin necesidad a unos padres que, bajo la presión añadida a las primeras semanas de vida del bebé, decidan empezar a dar ese biberoncito, y poco a poco lo que empieza siendo un suplemento puede llegar a ser un abandono de lactancia.

Por eso, brindo por esos niños del percentil 3 (o menos!), que son igual de campeones que los del 97. Y brindo por todos aquellos padres que día a día tienen que seguir aguantando las opiniones impertinentes de la gente, que de verdad, yo pensaba que había hecho un ejercicio tremendo de paciencia durante los 9 meses de embarazo.. pero no, esto si que no está pagado! 

sábado, 12 de diciembre de 2015

El lado oscuro de la lactancia..

Soy 100% partidaria de la lactancia materna, creo que es lo mejor para el bebé, tiene múltiples beneficios, y por mucho que la ciencia avance, pienso que jamás conseguirán igualar ninguna fórmula que supere a la sabia naturaleza. Pero como todo, a veces es un auténtico coñazo!

Mucho se habla actualmente de la lactancia en público, de normalizarla e integrarla en la sociedad. Una sociedad que ha sido educada sobretodo en la filosofía del biberón y en sistemas antinaturales y basados en el desapego.

Creo que es algo básico y necesario, nadie debería ofenderse por ver a una mujer amamantando en público, pues, si se piensa bien, simplemente se trata de un bebé comiendo, solo que los bebes comen de una teta. Pero nadie se escandaliza si ve a un gatito, un ternero, una oveja o cualquier otro mamífero mamando. Bien es cierto que no se ve a diario en situaciones cotidianas, pero ante tal imagen, mostramos, por lo general, ternura, no desaprobación.

Como digo, defiendo totalmente la lactancia en público, es más, me parece absurdo tener que plantearse el hecho de si defiendes o no, no debería tener que haber un debate en estas cosas, es algo natural y punto. Pero ante tantas noticias o anécdotas que llegan a mis oídos, me indigno.

Hoy, no lo habíamos planeado, pero hemos acabado comiendo fuera de casa, y durante la comida, en varias ocasiones mi bebé me ha pedido pecho. Soy consciente de que las personas con las que estábamos se sentían violentas ante esa situación. Es posible que alguna persona desconocida que haya estado en el restaurante lo desaprobase también, pero no puedo asegurarlo ya que me encontraba bastante ocupada (y agobiada) tratando de dar el pecho a mi bebé sin que a mí se me viese nada, de un modo en el que mi cachorro estuviese cómodo y relativamente tranquilo y a la vez, tratando de poder comer yo.

Yo entiendo que pueda ser un fastidio que decidas salir a comer para relajarte, y justo, tu comida sea "amenizada" por el llanto de un bebé, que cuanto menos, es tranquilizador. Pero hay que ver  las cosas desde el otro lado. 

No digo que sea blanco o negro, como dije hace tiempo, esto es puramente subjetivo, pero por si sirve, diré que no todas las que amamantamos en público estamos a gusto. Yo soy la primera que se siente violenta y reza por no tener que verse en situaciones así. Pero si hay algo seguro en la maternidad es que no puedes planificar todo, y la lactancia menos. 

Y es que, de todo hay en este mundo, y si hay quien se molesta por ver a un bebé lactando en público, hay quien se enternece también, y me he visto en situaciones en las que conocidos o no, se acercan, miran, sonríen, a veces te comentan algo a ti o al bebé..

Y ahí estás tú, cada día, en mitad del Mercadona, de la calle o simplemente en una habitación a parte en una comida familiar, tapada como buenamente puedes, haciendo como si nada, como si llevases toda la vida sacándote una teta y para ti fuese lo más normal estar al fin y al cabo despechugada a 3ºC.

Puede que todo esto suene ambiguo, que esté reclamando el derecho a que podamos hacer ésto en público, pero a la vez no quiera hacerlo, y es cierto. Tan sólo quería explicar, que una vez más, me he comido mis palabras, cuando decía hace meses que yo no iba a dar el pecho delante de nadie. Y siempre que puedo lo evito o al menos pongo todos los medios para ser lo más discreta posible sin descubrirme apenas, tapándome, o haciéndolo en otra habitación.

Pero no siempre es posible, y si he de anteponer algo, lógicamente será cubrir las necesidades de mi bebé antes que mi pudor. 

Así que, desde aquí, puedo declarar que no todas las madres que amamantamos en público lo hacemos gustosas y tranquilas, ni mucho menos con un afán de exhibicionismo (Que esto lo he oído yo in person!!) lo hacemos porque simplemente nuestros bebés comen, y comen de una teta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La importancia de los grupos de apoyo

Las madres estamos hechas de otra pasta, o eso se dice, una pasta de 50% amor y 50% paciencia. Pero no, no es así, también tenemos nuestro límite. El mío lo sobrepasé hace un mes, y espero no volver a vivirlo.

Mi cachorro tenía 2 meses y medio, y seguíamos peleando por la lactancia materna exclusiva, por aquello de que como tenía poca ganancia, en el pediatra, que nos veían cada 6 días, nos decían que estábamos en el límite. Así que como una loca, desde que tenía una semana de vida, yo me pasaba el día con el sacaleches en un pecho y al bebé en el otro. Durante hora y media, cada 3 horas como mucho. (No se puede decir que no fuese constante!!).

Me dolía el pecho, muchísimo, usaba el sacaleches eléctrico, el manual, me lo sacaba yo con mis propias manos (estimulas y drenas mejor) y me emocionaba cuando conseguía sacar "mucho" y me desesperaba cuando sacaba "poco".

Agotador. Poco a poco vas haciendo una bola, cada vez el cansancio es mayor, los quehaceres se acumulan y lo peor, las presiones sociales son cada vez más constantes, así que por muy tozuda que sea una, llega un punto en el que explotas.

Por motivos laborales de mi pareja, esa semana me encontraba sola prácticamente unas 23 horas y media. Y esa media hora que podía tener, la usaba en darme una ducha corriendo, y hacer todo lo que pudiese aprovechando que disponía de 2 manos y no una como el resto del día, y si aún me quedaba algún minuto libre de esos 30, pues me sentaba con el sacaleches!

Después del tercer o cuarto día consecutivo así, cerca de las cinco de la tarde, aún sin desayunar incluso, con el cachorro berreándome en la oreja, yo intentando que se enganchase al pecho sin éxito rompí a llorar, y no paré durante casi toda la tarde.

La desesperación era mayor cuando veía que en el sacaleches no caía ni una sola gota. Como llevaba semanas congelando leche, durante esa noche utilicé 3, pero ni con esas era capaz de que el terremoto se calmase hasta bien entrada la madrugada, cuando ya por cansancio caímos los dos.

El día siguiente comenzó con un nuevo grito en mi oreja, no habían pasado ni 5 horas. Y me negué. No pensaba volver a tener un día como el de ayer, no quería resignarme a llorar ni a ver llorar a mi bebé durante horas, ni perder las paciencia de nuevo.

Recordé que justo los jueves, en mi centro de salud, había un taller de lactancia, al que había ido cuando Cachorrito tenía 2 semanas. Y me empeñé en ir, aunque tenía mis dudas de si iba a tener que volverme a casa cuando no dejase de llorar el peque. ¿Y qué pasó? Que en cuanto cerré la puerta de casa, el gordote cerró la boquita y se durmió casi 3 horas.

Claro, llegas al grupo, y piensas "Ahora cómo digo yo que éste no duerme y que yo estoy desesperada, cuando ahora mismo podría haber un tornado y ni se inmutaría". Pero afortunadamente, en estos espacios no tienes que explicar nada. Te entienden.

Y es que, cuando hablas con otras amigas, vecinas o parientes que son madres, puedes llegar a sentirte incomprendida, un bicho raro. Algunas pueden decirte que "Eso no es nada, lo mio era mucho peor", otras pueden tacharte de exagerada y hay quien no te dicen nada porque ya ni se acuerdan, y es que al final todas estas cosas se olvidan (Si se puede olvidar el dolor del parto, ¿Cómo no vamos a olvidar estas cosas!?)

El caso, es que, aunque de primeras habrá a quien le suene raro, el reunirte con padres tan recientes como tú, contar tus experiencias, preguntar dudas o responder a las que alguien tenga, ayuda. No te sientes tan rara cuando explicas que hay días que te das cuenta a las seis de la tarde de que no has comido, o te desahogas contando todas las presiones externas que tienes.

Yo lo recomiendo totalmente, sobretodo en casos como en el mío, donde no tengo a ninguna mami reciente entre mis familiares o amigas.

El día después de aquel taller, acudí a uno que hace otra organización por mi zona una vez al mes. La semana pasada fui de nuevo, y esta vez sin problemas, contenta, con mi lactancia establecida, sin dudas, con ganas de ver cómo habían evolucionado éstos bebes en éste tiempo. La verdad es que repetimos sólo 2 personas de las que habíamos acudido a la anterior reunión, pero hubo muchísimas caras nuevas, padres con bebés de apenas 15 días y otros de un mes. Con sus dudas, con su cansancio y sus ganas de desahogo. Madres que decían "Hace días que no duerme nada, y ahora lleva 2 horas que no hay quien la despierte aquí".

Y casi casi piensas "Ufff! Menos mal que a mí no me ha pasado eso" Pero sólo casi.

martes, 24 de noviembre de 2015

"Lo estás haciendo bien"

¿Tan difícil es pronunciar estas 4 palabras? Parece que sí. Y si a la persona a las que se las vas a decir es joven, es tu hija (O familiar, el caso es que haya confianza) y primeriza: Es totalmente imposible!!
Da igual que no tengas ni puñetera idea del tema, da igual que no tengas hijos y que lo máximo que hayas criado sean raíces en un saco de patatas. El caso es opinar. Criticar.
Y es que por muy rico, sonriente, activo y estrujable que esté tu hijo, siempre podría (Debería!!) estar más gordo. Por supuesto tiene que dormir más, pero no en tus brazos ni en tu cama (Eso es una guarrada!) no, los niños de bien tienen que dormir en su cuna, y cuando pasean: en su carrito, nada de esos fulares!
Tienen que aguantar 3 horas entre toma y toma, pero si te pasas 5 minutos "Deberías despertarle, porque está tan débil que no tiene fuerzas ni para llorar y pedir". Pero ahí está, a los 5 minutos pidiendo teta y "Claro, si es que está muerto de hambre, no ves que tienes que darle biberón? Es que tu leche no es buena (Es aguachirri!!)"
Y, pues vaya, este niño sólo sabe llorar, lo estás malacostumbrando , y todo esto juega en tu contra, "no vas a poder hacer nada, todo el día con el meneíto y en brazos.. Suéltale y deja que llore para que se acostumbre" pero espera, "Pásamele, que quiero cogerle" (Solo una madre puede malacostumbrarlo, los demás brazos son chachis).
Y así, de brazos en brazos, mi cachorro, como si de una bandeja de pasteles se tratase, sonríe, pone muecas, ignora o te gorjea hasta que se cansa. Sí. Porque a esa edad se cansan rápido de todo. Y claro, llora, y tú dejas que esas personas intenten "calmarlo" pero no lo consiguen, y te lo pasan como si fuese la patata caliente a punto de explotar y... SHHH! Se calla.
"Si es que le estás consintiendo" Claro. Yo. Porque la idea de aceptar que es un ser con su propia personalidad, una personita pequeña que aún está adaptándose y aprendiendo a vivir en este mundo y que a veces, cuando se agobia, sólo necesita que su persona de confianza esté ahí, para transmitirle seguridad y amor.. No, esa idea es de locos.
Y así pasan los días.. Sobreviviendo a la familia y a las demás personas que se ven en disposición de juzgar y opinar. De aconsejar (por no decir casi "imponer") que tus 'métodos' no sirven y que no se hace así.
En el fondo, obviamente lo dicen con buena fé (imagino). Porque les importa, porque es lo que ellos han visto o han oído siempre. Algunos, te lo comentan porque es lo que hicieron ellos hace 30 o 60 años! Pero cansa igual, duele igual.
No sé en qué momento te conviertes en papá o mamá. No sabría decir si la maternidad y la crianza comienza en la concepción, en la primera ecografía, cuando notas la primera patada o justo cuando das a luz, pero en alguno de esos momentos, o quizá en cualquier otro, también nace y se gesta algo más que un bebé: Instinto.
Por ello, a todas las mamás, primerizas o no, a las jóvenes, a las que no son tan jóvenes, a las que amamantan y a las que no, a las que duermen con sus bebes y les portean, y a las que no lo hacen.. A vosotras: LO ESTÁIS HACIENDO BIEN!!
(Vosotros también papás! )

martes, 27 de octubre de 2015

Yes.. we can!!

Parece que me repito, de verdad, pero es que no entiendo cómo se imagina la gente en su cabeza la idea de "Acostumbrar a un bebé a no dormirse en brazos"
Hoy ha tocado visita con el especialista, por temas que no vienen del todo al caso (poca ganancia de peso, bla bla bla, que ya comentaré si eso más adelante). El caso, es que he ido con el abuelo de mi cachorro (Véase: mi padre) para que escuchase por sus propios oídos lo que la buena pediatra me había dicho la semana pasada: que siguiese con Lactancia Materna Exclusiva y que todo iba bien. Hasta hoy.
Resulta que hoy ya no iba todo tan bien, y que en lugar de congelar la leche como estaba haciendo hasta ahora, para cuando me incorpore en breves a trabajar, pues ahora dice que se la dé a diario. Vale, hasta ahí lo puedo aceptar, al fin y al cabo, es para beneficio y engorde del enano.
Pero ante la presión abuelil, o ante yo qué sé qué, la pediatra hoy me ha dicho "Debes acostumbrarle a no estar en el pecho, que se duerma en la cuna, no tenerle encima, así no vas a producir tanta leche".
Ajá. Bien.
Por si no ha quedado claro, lo de tener a mi bebé en brazos EL TIEMPO QUE HAGA FALTA es por una necesidad suya, no mía. Quiero decir, que si le tengo en brazos es porque él lo demanda, no porque yo no esté pasando suficiente calor y quiera añadir 4,5kg en mi pecho casi 24h al día me pille donde me pille.
La pediatra, que todo sea dicho, es un encanto y dan ganas de cogerla en brazos a ella también. Lo comenta todo sonriente, y en ese momento es que hasta te sientes capaz. El bebé hace una toma perfecta delante suya, de estas de dejar mal a la madre: Agarre perfecto a la primera, succión continua, sin distracciones, y se suelta sólo y parece que satisfecho en unos 20minutos aproximadamente.
Y sales de allí pensando "Yes, we can!!!" y con tu padre comiéndote la oreja "Ves? si es que tú de pequeña eras igual, y nosotros..bla bla bla"
Llegas a casa, y aunque sólo ha pasado una hora, vuelve a querer pecho, se tira más de una hora mamando, por fín se queda dormido y en cuanto le sueltas con la sutileza ninja que te lleva la gracia más de 5 minutos, abre el ojo (sí, sólo uno) y te echa una mirada que si hablase diría algo asi como "¿A dónde te crees que vas, señorita?" y a esto le sigue el amago de un pucherito que es un imán para la teta. Lo ves y no puedes evitar acercarla de nuevo.
Y sí, se engancha, se queda dormido, y después de 5 minutos ninjas más vuelve a despertarse.
¿Agotador? sí. ¿Malcriado? Para nada. ¿Que me encantaría que pudiese estar más suelto y hacer eso de "Ponerle horarios"? Por supuesto. Mi salud mental me lo agradecería, pero es un bebé, y somos nosotros quienes nos debemos adaptar a su ritmo, y no al revés.
Y siempre se dice aquello de que "los niños y los borrachos nunca mienten", no? Pues al menos, por la parte de los niños, puedo decir que los bebés no lo hacen. Y si lloran es porque algo pasa y porque necesitan llamar la atención de la madre/padre o quien sea que les atienda para cubrir esa necesidad. Sea brazos, teta o que le pasees un rato porque se ha aburrido de mirar la misma pared.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Se mira, pero no se toca

Falta de tiempo. Es como normalmente definiría mi estado actual, y motivo por el cual llevo casi 2 meses aplazando el sentarme a escribir.
Pero como he dicho, es como "normalmente" lo definiría. Ahora no. Ahora quizás lo llamaría "Sobrecarga de amor" o alguna ñoñada parecida. Y es que 9 semanas después de haber dado a luz, sigo totalmente enamorada de la vida. De mi vida, que no es otra que mi pequeño.
Recuerdo a finales del embarazo pensar en la cantidad de planes y cosas que quería hacer (E ilusa de mí creí realmente que haría) durante mi descanso por maternidad, que yo misma creía que hasta me iba a aburrir en este periodo puesto que los niños "duermen y comen" nada más. Y más o menos así es, lo de dormir y comer me refiero, no lo de aburrirse.
Empezando por el hecho de que las horas se pasan volando y apenas te das cuenta de ello, y de pronto te encuentras a las 2 de la mañana diciendo "¿A ver, qué me preparo para cenar?" y siguiendo por esa incapacidad de hacer nada cuando ves a tu bebé dormido y te parece que lo mejor que puedes hacer en ese momento es simplemente observarle. Porque sí, porque crecen por segundos, y porque no has visto nada tan bonito y que te llene tanto de amor que a esa personita.
Llevaba días con ganas de escribir sobre estos temas y mi idea era contar que hasta ahora, afortunadamente no había escuchado aún esa frase de "tu hijo te manipula" pero sí he tenido que oir a diario varias veces otras perlas sutiles que dan a entender lo mismo: aquello de "no le acostumbres a los brazos, porque luego no va a querer otra cosa" o eso de "Deberías enseñarle a dormir en su cuna" hasta ayer.
La frase para ser más exactos fue "Hombrecito, eres un manipulador", y para ponernos en situación, lo que sucedió fue esto:
Aprovechando que mi hijo, estaba durmiendo tranquilamente en el fular portabebé, me dediqué a ordenar y hacer algunas tareas de la casa, hasta que mi abuela se presentó en mi casa para ver al niño. Llevaba tan sólo una hora dormido, y evidentemente no iba a despertarle por mucha visita que hubiese en casa. Tras una hora más, justo cuando ya se iba a marchar ("Porque claro, si está ahí metido, no puedo cogerle, pues me voy"), rompió a llorar a gritos (malditos cólicos que nos han empezado a fastidiar desde este fin de semana): El caso es que le saco del fular, le beso, le abrazo y le acuno unos segundos. Se calma. Y claro: "Pues ya que se ha despertado, déjame que le coja, y deja de mecerle que ahora no está llorando y se va a acostumbrar".
Un minuto, es lo que tardó mi cachorrillo en volver a llorar. Y otro minuto el que le dejé a ella para intentar calmarlo. Lo meneaba, le frotaba la tripa, le decía cosas, y nada. Casi se lo arranqué de los brazos y le mecí durante 2 segundos y fue instantáneo. Dejó de llorar, entonces: Redoble de tambores!! "Hombrecito, eres un manipulador!". Intenté hacer caso omiso al comentario hasta que le siguieron más del tipo "Pues vaya plan, así no vas a hacer nada más, y vas a ver tú más adelante"..
¿Más adelante, qué? ¿Acaso hay ahora mismo algo más importante que él? ¿Algún motivo por el que deba dejarle llorar cuando puedo calmarle entre mis brazos?
Y lo más importante, ¿De verdad la gente puede creer que un bebé manipula? Son bebés! Han estado 9 meses dentro de su mamá, calentitos, escuchando su corazón, y protegidos. Ahora se encuentran en periodo de adptación a este mundo, desarrollando poco a poco sus sentidos y se dedican básicamente a sobrevivir.
Si llora, es que algo pasa, y si se calma cuando está con su mamá, perfecto! No encuentro motivos para que no deba ser así, de ahí el dicho "Mejor que en brazos", ¿No?
Y sobretodo.. si alguien piensa que no debo acostumbrarle a que esté en los brazos, ¿Por qué la insistencia de cogerle cuando vienen a verle? No, que se malacostumbra.. A partir de ahora, se mira pero no se toca ;P

lunes, 14 de septiembre de 2015

Hasta el gorro!!

Amigos, familia, gente de buena fé que ni conozco y en general, todo el mundo: Me tenéis hasta el gorro!!
Sí.. que esté llena de hormonas y de amor no quiere decir que no me pase el día despotricando mentalmente y aguantando el tipo (A veces parece que no me aguanto tan bien). Hace tiempo escuché que un estudio confirmaba que la gente que no se quejaba explícitamente era más feliz, es decir, podías pensarlo, pero no manifestarlo digamos que en voz alta y estaba demostrado que quien llevaba esto a la práctica ininterrumpidamente lo conseguía. Pues bien: prefiero ser menos feliz pero que no me salga una úlcera en el estómago, de ahí el nacimiento de este blog.
Y es que después de pasar día tras día escuchando opiniones no pedidas de todo el mundo, gente que comenta que estás haciendo esto y lo otro mal, que deberías hacer tal y cual cosa, y que "lo mejor es.. bla bla bla" acabas hasta la coronilla.
Todo el embarazo ha sido un trabajo de paciencia pura, pero parece ser que lo mejor está aún por llegar. Y es que todo el mundo opina que por qué no le doy biberón, que así es mucho más fácil, que total, tampoco pasa nada, si se crían muy bien así, y yo puedo estar más liberada. Pues sí, razón no les falta: es más fácil, podría dormir más y repartir la tarea de alimentar, además, mi pequeño grinchito se quedaría tan empachado que ni se inmutaría entre toma y toma, lo que me permitiría tener tiempo para mí, para la casa y casi para estudiarme otra carrera si quiero. Pero es que no quiero.
No quiero quitarle ese regalo a mi hijo, ese amor que puede recibir de mí, esos brazos que le acunan las horas que haga falta y porque realmente la naturaleza está diseñada así para algo.. ¿No? Y digo todo esto desde el punto más sutil y correcto que existe ahora mismo dentro de mí.
Pero dejando a un lado todas estas cosas, simplemente creo que es de lógica que nadie debería meterse en la vida de otras personas tan a la ligera y opinar de todo. No creo que deba seguir a rajatabla los consejos de la matrona, ni de la pediatra, ni de las sabias y expertas abuelas, ni de nadie, sino una mezcla de los conocimientos pero dirigidos por el sentido común y el instinto que no sé de dónde ni cuándo nace exactamente pero ahí está.
Y es que digo esto porque es una práctica habitual de la humanidad en general lo de meterse donde no le llaman a uno, y hay quien puede dejarse vencer finalmente por las opiniones o los malos consejos. Yo misma, la primera semana en casa caí en el error de darle biberón a mi cachorro por la noche porque me decían que no era normal que llorase cada dos horas y pidiese el pecho tan a menudo, y que era porque no tenía leche suficiente.
Aguanté 3 días, y la experiencia fue que mi pequeño parecía drogado durante 3 o 4 horas por la noche, apenas se podía mover del empacho y vale, sí, yo dormí esas horas seguidas. Pero si de verdad hubiese continuado con esa práctica es cuando poco a poco, a base de ir reduciendo las tomas por las noches mi producción de leche iría bajando progresivamente y ahi sí que es cierto que podría llegar a no general la suficiente leche, o puede que no, pero simplemente, estaría actuando en contra de mi deseo.
Un poquito más de respeto! Que lo de morderse la lengua, de verdad que aburre a cualquiera! 
Emoticono tongue